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Nota en El País – “En defensa de Haddad: Brasil, un país feliz y soberano para todos”

Por José Graziano da Silva* y Adolfo Pérez Esquivel**

Hace solo unos meses denunciábamos, en este mismo diario, que el hambre que aún persiste en el mundo es un crimen. Un mundo que dispone de comida suficiente para alimentar a todos pero que desperdicia un tercio de lo que produce. Un mundo en el que sabemos de sobra cuáles son las causas profundas del hambre y conocemos las soluciones para combatirla.

Esas soluciones fueron parte del debate del Día Mundial de la Alimentación celebrado hace unos días en la FAO, en el que ambos estuvimos presentes. A pesar del aumento del hambre en el ámbito global —ya son más de 821 millones los hambrientos de todo el planeta— estamos convencidos de que erradicar el hambre para el año 2030 aún es posible. Y los dos recordamos la experiencia brasileña como modelo para ese éxito.

Con el programa Hambre Cero y las políticas sociales que siguieron, como Bolsa Familia, Brasil consiguió reducir el hambre del 10,6% de su población total (cerca de 19 millones de personas) a inicios de los 2000, a menos del 2,5% en el trienio 2008-2010, según las estadísticas de la FAO. Y todo en menos de 10 años.

Bajo el liderazgo del expresidente Lula, los pobres pasaron a ocupar un lugar prioritario en los presupuestos y se aseguró su derecho a comer tres veces al día. “Debemos superar el hambre, la pobreza y la exclusión social. Nuestra guerra no es para matar a nadie: es para salvar vidas”, afirmó en el discurso de toma de posesión. Repetimos lo que afirmamos en junio: la paz es una dinámica compleja y permanente de relaciones entre personas y pueblos en la que los alimentos ocupan un lugar fundamental. El de Lula era un Brasil con problemas que, sin embargo, mejoraba con instrumentos democráticos consolidados.

A pocos días de la segunda ronda de las elecciones, debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿qué futuro se escribirá para el país a partir del 1 de enero? Y para poder responderla, los electores deberán usar su capacidad para discernir cual de las opciones es la mejor en las urnas.

Esta votación enfrenta a dos candidatos con visiones del mundo diametralmente opuestas. Mientras uno asume el conservadurismo como doctrina —según apuntó uno de sus colaboradores más cercanos en un reciente artículo, llegó el fin del ideal progresista brasileño en el cual “las leyes deben ser creadas para hacer justicia y alcanzar la igualdad social siempre que sea posible y en todos los aspectos”—, el otro utiliza la promoción de la educación y el estímulo del empleo formal como sus mayores armas.

Pero en un momento en el que la deconstrucción del oponente suplanta la valorización de uno mismo, hablemos del candidato que mejor puede representar la continuación de un Brasil que funcionó para todos.

Fernando Haddad, profesor y economista, fue elegido uno de los mejores alcaldes del mundo cuando administró la mayor ciudad de Brasil, São Paulo y ministro de educación reconocido por multiplicar las universidades y las plazas para pobres para reducir la abismal brecha social. Él encarna los principios y reúne todos los requisitos para reconstruir la paz en Brasil.

En São Paulo, Haddad replicó desde el ámbito local la exitosa experiencia nacional del Hambre Cero con la aprobación de la ley municipal que vincula la compra de productos de agricultura familiar con el abastecimiento de alimentación escolar de la ciudad. Además, introdujo una gran innovación: los productos deberían ser de base agroecológica, dando prioridad así a la producción sostenible, sin químicos, y conforme a un mundo que hoy clama por el uso adecuado de unos recursos escasos.

Una acción simple e innovadora fue capaz no solo de promover el desarrollo económico en una zona tradicionalmente vulnerable de la ciudad (Parelheiros), sino también de fortalecer las escuelas paulistas con una alimentación de calidad y sostenible. En 2016, el proyecto fue premiado por Bloomberg Philanthropies tras considerar iniciativas de casi 3.000 ciudades de todo el mundo, y el Ayuntamiento recibió cinco millones de dólares para reforzar el proyecto.

Como gestor de la educación en Brasil durante siete años, Haddad masificó el acceso de los brasileños más pobres a la universidad con programas de crédito y apertura de nuevas plazas. Además, reforzó las escuelas de formación profesional técnica e implantó el salario base para profesores, una demanda de hacía décadas.

Los dos pilares principales de su programa, educación y empleo de calidad, son requisitos ampliamente reconocidos como esenciales para la paz y para el desarrollo del país. Haddad sabe que esos pilares no serán posibles sin una política de seguridad pública eficiente, basada en la prevención y en el refuerzo de las estrategias de inteligencia contra el crimen organizado. Con su integridad física protegida, los brasileños estarán en mejores condiciones de asegurar esos y otros derechos fundamentales.

El acceso a la educación y a un trabajo decente son vacunas para construir una generación libre de hambre y de pobreza y para volver a un Brasil democrático, con menos desigualdades, más justicia, más cohesión, más soberanía y más paz. Que los brasileños elijan con estas premisas en mente.

*José Graziano da Silva es exministro Especial de Seguridad Alimentaria y Lucha contra el Hambre de Brasil.

**Adolfo Pérez Esquivel es Premio Nobel de la Paz y miembro de la Alianza de la FAO por la Seguridad Alimentaria y la Paz.

Publicado en el diario El País de España el día 19 de octubre de 2018: link a la nota.

Pérez Esquivel en la FAO: “El ejemplo de Brasil y Cuba muestran que el Hambre Cero es posible”

El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, participó junto a diversas personalidades del mundo de la jornada de la FAO por el Día Mundial de la Alimentación. “Tras un período de retroceso, el hambre mundial vuelve a aumentar. En la actualidad, más de 820 millones de personas sufren subalimentación crónica” según el último informe de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018 de la FAO. En este sentido, los participantes de la ceremonia pidieron mayor voluntad política y más apoyo financiero para acabar con el hambre y la malnutrición en todas sus formas, instando a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos hasta lograr que todas las personas tengan alimentos suficientes y de calidad.

En la mesa de debate para la participación social en problemáticas alimentación, Pérez Esquivel contrastó que “se habla de la seguridad alimentaria, no lo veo mal, pero también tenemos que hablar de la soberanía alimentaria, porque sino caemos en la dependencia. La soberanía alimentaria es cuando los pueblos son dueños de su propia vida y destino y ahí es cuando entra el pequeño y mediano productor rural. En Brasil se juntan ahora mil campesinos de todo el país en la ‘Fiesta de la Semilla’ donde se intercambian semillas criollas, no transgénicas… no son dependientes de las grandes trasnacionales. Hace poco estuve en una cumbre latinoamericana del agua y hablamos de la contaminación del agua por las grandes empresas mineras. Es una batalla muy desigual y tenemos que repensar que tipo de alimentación necesitan nuestros pueblos. La alimentación es cultural, no todos los pueblos tenemos la misma alimentación, hay una relación directa con la madre tierra. Y aquí me quiero referir al pequeño y mediano productor que está siendo castigado con el quite de las tierras, los agrotóxicos, los monocultivos… todo eso destruye la biodiversidad y provoca conflictos como las tierras áridas la desforestación y problemas climáticos.

En referencia la meta mundial de alcanzar el hambre cero en el año 2030 el referente internacional por los derechos humanos dijo que “Hay posibilidades de lograr el Hambre Cero”. En este sentido citó las palabras del discurso del Director General de la FAO, José Graziano Da Silva “Graziano mencionó a Lula. No conozco otro ejemplo y lo tengo que decir, de un presidnete que haya  logrado sacar a más de 36 millones de bresileros y brasileras de la miseria. Podría señalar otros ejemplos como Cuba. Cuba logró el hambre cero y fue reconocida por la FAO, y lo hizo con políticas sociales, de integración, de trabajo y bajo un bloqueo económico de EEUU que lleva más de 50 años. No es imposible el #HambreCero, es posible! Lamentablemente vemos que en el mundo está aumentando el hambre, la pobreza, como dice el Papa Francisco: “los descartables’. Y para enfrentar esto se necesita de la resistencia social, cultural, política y espiritual”.

Para finalizar, el argentino citó a un ex Director General de la FAO, quién publicó el libro La geografía del hambre: “En ese libro Castro decía que ‘los pobres no duermen porque tienen hambre, y los ricos no duermen porque tienen miedo a quienes tienen hambre’. El desafío es cómo hacer para que todos podamos dormir tranquilos, y la respuesta está en la distribución de la riqueza. La Democracia no es poner el voto en una urna, sino que significa derechos e igualdad para todos y todas, no para algunos, sino no es Democracia. Y la Democracia, como la paz, no se regalan, se construyen porque hay una situación de injusticia estructural”.

Fotos: Copyright ©FAO

Para más información del evento y la campaña internacional hambre cero ingrese a: http://www.fao.org/world-food-day/es/.

Pérez Esquivel y Celso Amorim visitaron a Lula en la cárcel

Hoy por fin pude ver al Presidente lula. Lo he encontrado bien físicamente, con mucha fuerza, pensando en el país, en el pueblo de Brasil y en la América Latina” dijo Pérez Esquivel a la prensa apenas salió de de la reunión con Lula con el ex Canciller, Celso Amorim.

Para evitar especulaciones, el ex Ministro mostró a los medios el libro con el mensaje que el Papa Francisco le envió a Lula dándole su bendición y pidiéndole que rece por él. Por su parte, el Premio Nobel de la Paz argentino, que fue impedido de visitar al ex Presidente en abril de este año por negativa del Poder Judicial brasilero, brindó una síntesis de lo hablado con el flamante candidato a la presidencia de Brasil.

Una de sus grandes preocupaciones es que se reconozca su inocencia, que él no cometió ningún delito. Que lo que le ocurre es una acción política que involucra a los grandes medios de comunicación como O Globo, que miente permanentemente”,resaltó Pérez Esquivel, quien agregó que también hablaron sobre América Latina hoy se está implementando la misma política en todos los países, la persecución judicial a Lula, a Cristina y a Correa, son parte de un plan regional para atacar espacios progresistas y políticas populares para crear democracias restringidas y recolonizar la región, situación que ve acompañada de políticas públicas regresivas “de ajustes neoliberales, de privatizaciones, de pobreza, de hambre, donde día a día los pueblos están perdiendo su derecho a una vida justa y democrática.

En este sentido se refirió a la postulación de Lula al Premio nobel de la Paz por su lucha contra la pobreza: Es el único presidente que sacó de la extrema pobreza a más de 36 millones de brasileros y brasileras, eso debe ser reconocido como construir la Paz. Hoy la campaña tiene cerca de trescientas mil firmas, y se han sumado referentes internacionales como Chomsky y Rigoberta Menchú Tum, asique en los próximos meses voy a hacer la presentación oficial en el Comité Nobel de Noruega”.

Por su parte, el ex Canciller de Lula, Celso Amorím, describió que lo que más hablamos con el Presidente Lula fueron todos los esfuerzos que hicimos en América Latina para construir la UNASUR y la CELAC, que están siendo destruidos por acción de varios países. Lula estaba indignado por la sumisión brasilera a los Estados Unidos, ilustrada por la visita del Vicepresidente Pence, y ahora la del Secretario de Defensa, Mattis, que vinieron a darnos órdenes de con quien nos tenemos que relacionar y con quien no.

Luego de la conferencia de prensa participaron de un debate en la vigilia #LulaLivre, que acompaña al ex Presidente Lula desde que fue llevado a prisión, en la cual también se sumó el candidato a vicepresidente del PT, Fernando Haddad.

Para ver la conferencia de prensa puede ingresar aquí: https://www.facebook.com/story.php?story_fbid=2378946438787782&id=278911615457952

Tres 4 de abril y una misma lucha

El reverendo de la Iglesia Bautista de los EE.UU. y Premio Nobel de la Paz Martin Luther King fue asesinado en 1968 en el Lorraine Motel de Memphis, a las 18. Este 4 de abril se cumplieron 50 años de ese asesinato, que marcó a la humanidad.
Quisieron silenciar la voz de quien defendió los derechos civiles de sus hermanos afroamericanos, frente a las injusticias y la discriminación imperante en los EE.UU., uno de los países más racistas del mundo. Hoy es necesario hacer memoria de su lucha, no violenta, en defensa de la dignidad humana amenazada por el racismo y la xenofobia persecutoria del gobierno de Trump.
Mientras usted lee esta nota, crece el muro de la infamia entre los EE.UU. y América Latina. No es el único muro fronterizo en el mundo ni será el último, mientras no aprendamos que los muros más difíciles de derribar son los que están en la mente y el corazón. Que derribarlos está en la conciencia y valores del ser humano, en el saber de que todos y todas somos diferentes, procedemos de distintos países y culturas, idiomas, pero tenemos los mismos derechos, que deben ser respetados.
Hace algunos años estuve en el Lorraine Motel para visitar, meditar y orar en la habitación donde fue asesinado Luther King. Tuve presente su espíritu y fe frente al drama de la humanidad, cuando afirmó: “Si el mundo termina mañana, igual voy a plantar mi manzano”.
Otro 4 de abril, esta vez del año 1977, regresaba del Ecuador y fui a renovar mi pasaporte al Departamento Central de la Policía Federal. Allí fui detenido y llevado a un centro de torturas porque las actividades no violentas de lucha contra las dictaduras latinoamericanas me habían ubicado en una lista de personas peligrosas para la dictadura argentina.
Era Semana Santa, fui encerrado en un “tubo”, un pequeño calabozo oscuro, maloliente, con una colchoneta en el piso, no sabía qué podía pasarme. Un compañero que me acompañó a la policía pudo avisar a mi familia y a las organizaciones nacionales e internacionales.
Transcurrieron horas interminables en el encierro. Golpeé la puerta del calabozo para poder ir al baño, un guardia la abrió, entró la luz y pude ver en la pared muchas inscripciones, nombres de seres queridos, insultos, oraciones. Me impresionó una gran inscripción de sangre de un prisionero en la pared… decía: “Dios no mata”.
Este 4 de abril se cumplieron 41 años de mi detención, que duró dos años y desde la cual viví el horror del poder de la dictadura militar que atentó contra mi vida en distintas oportunidades así como contra la vida de nuestro pueblo argentino, que dijo Nunca Más y que sigue luchando hasta el día de hoy para que haya Memoria, Verdad y Justicia.
Este mismo 4 de abril también tuvo como protagonista a un luchador no violento contra las injusticias. Un trabajador sindicalista que fue preso por la dictadura militar de su país, Brasil, luego presidente en dos oportunidades y recientemente acaba de sufrir un atentado contra su vida en el marco de una persecución política que lo lleva nuevamente a la cárcel por el accionar de castas neogolpistas.
No hubo delito cuando destituyeron a la presidenta Dilma Rousseff, la removieron por decretos publicados que ya habían sido usados por otros presidentes, no hay delito de Lula en la causa del tríplex, sin embargo lo inventaron para poder bloquear su candidatura presidencial, porque saben que gana en primera vuelta. No les conviene matarlo, no les conviene dejarlo libre, solo les queda criminalizarlo y encerrarlo por el simple pecado de haber sacado a más de 30 millones de personas de la pobreza y poner en riesgo los privilegios de los grupos de poder que se creen dueños de Brasil.
La lucha no violenta por recuperar los derechos de los pueblos continúa, no podrán acallar las voces de la resistencia ni la fuerza de la verdad, que derriba muros y que nos llama a seguir plantando semillas de esperanza.

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz 1980

Adhiere a la campaña #NobelparaLula en https://www.change.org/nobelparalula.

Publicado en la edición impresa del diario Perfil el día 7 de abril de 2018. Disponible en línea en: http://www.perfil.com/columnistas/tres-4-de-abril-y-una-misma-lucha.phtml

#NobelparaLula – Adhiere a la campaña para que Lula Da Silva reciba el Premio Nobel de la Paz

El Premio Nobel de la Paz Argentino, Adolfo Pérez Esquivel, inició la campaña de adhesiones en la plataforma Change.org para que el ex presidente de brasil sea galardonado con el Premio Nobel de la Paz por su lucha contra la pobreza y el hambre en Brasil.

Bajo el hashtag #NobelparaLula el referente latinoamericano de los derechos humanos da continuidad al anunció que hizo en Brasil luego de reunirse con Lula Da Silva (ver detalles del encuentro) y comunicarle la postulación.

“He decidido publicar la carta que presentaré al Comité Nobel Noruego en septiembre de este año, momento en que se abre la convocatoria de nominaciones. Los y las invito a leer los fundamentos para que seamos miles en esta propuesta”, dijo Pérez Esquivel convocando a participar.

En menos de 24 horas más de 50.000 personas se adhirieron a la campaña, para sumarte ingresa en el siguiente link: https://www.change.org/nobelparalula

Ponencia de Adolfo Pérez Esquivel en el encuentro internacional “Perspectivas para un mundo libre de armas nucleares” organizado por el Vaticano

En el marco del encuentro internacional sobre desarme titulada “Perspectivas para un mundo libre de armas nucleares y para un desarme integral” que organizó el Vaticano el 10 y 11 de noviembre de 2017, que reunió a 11 Premios Nobel de la Paz, el Premio Nobel argentino, Adolfo Pérez Esquivel, expuso ante la audiencia su mirada sobre la temática desde una perspectiva latinoamericana. Aquí el resumen de su discurso:

Por el desarme de la injusticia

Estamos frente a grandes desafíos en el siglo XXI. El fin de la guerra fría parecía ofrecer la posibilidad de una significativa reducción de los gastos de defensa, que podían eventualmente ser usados para la reestructuración de un orden internacional más equitativo entre los países del Norte, capitalista desarrollado y los países del Sur subdesarrollo y dependiente.

Una visión idílica e ingenua del proceso de globalización auguraba que los procesos de integración de bloques regionales tendían a desactivar viejas amenazas e hipótesis de conflictos, hecho que favorecía la reducción de los gastos en defensa y en particular de los destinados a la producción de armamentos.

El nuevo orden internacional, o mejor dicho el orden de injusticias institucionalizado, ha generado un contexto de mayor incertidumbre y de menor capacidad de regular conflictos nacionales y regionales que pueden detonar y en muchos casos derivaron en intervenciones militares lideradas por las grandes potencias.

Las intervenciones militares contra Irak permiten evaluar las injerencias de las grandes potencias en la destrucción de un país. He estado en Irak después de la operación Tormenta del Desierto y he visto en refugios antiaéreos las imágenes de población civil que fueron desintegradas por misiles y sus sombras quedaron impresas en las paredes.
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Mientras continúe el bloqueo a Cuba, nos bloquean a todos

A pesar de los reiterados llamados del Presidente Barack Obama al Congreso para poner fin al bloqueo, y de las medidas promulgadas hasta el momento por la Casa Blanca, que son positivas pero insuficientes, la persecución financiera a las transacciones cubanas en el exterior y el alcance extraterritorial del bloqueo aún están vigentes. Cuba continúa sin poder exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde los Estados Unidos, no puede tener relaciones bancarias directas con ese país, ni recibir inversiones estadounidenses en otros sectores de la economía, con excepción de las telecomunicaciones. Persiste el temor dentro del sector bancario estadounidense y de terceros países, a desarrollar relaciones con Cuba, aun cuando los Estados Unidos han autorizado el uso del dólar estadounidense en las transacciones financieras internacionales de la Isla, medida que aún no se ha materializado.

Mientras tanto, el daño económico ocasionado por Estados Unidos al pueblo cubano mediante la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero, asciende a 753 mil 688 millones de dólares. En definitiva, a pesar de lo avanzado, hoy el bloqueo continua atacando el derecho del pueblo cubano a la salud y la alimentación, a la educación, al deporte y la cultura… a su desarrollo humano.

Desde hace décadas este bloqueo ha dejado de ser un problema entre dos países, para convertirse en un problema de todos los pueblos del mundo con Estados Unidos porque ataca nuestro derecho a la autodeterminación. Por eso el 27 de octubre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó, por vigésimo cuarta vez consecutiva, la resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, por 191 votos a favor, sólo 2 en contra (Estados Unidos e Israel) y ninguna abstención.

Por su parte, la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en Quito, Ecuador, entre el 26 y el 27 de enero de 2016, también ratificó el llamamiento al gobierno de los Estados Unidos a que ponga fin al bloqueo. En enero de 2016, el Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), Ernesto Samper, exigió la devolución a Cuba del territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo y el fin del bloqueo económico, comercial y financiero. Y en septiembre de 2015, previo a la visita de su Santidad el Papa Francisco a Cuba, el Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, también pidió el levantamiento del embargo económico a Cuba que, en su opinión, perjudica sobre todo a los pobres.
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El Nobel deberá ser la paz

Los 52 años de conflicto en Colombia dejaron un saldo de al menos 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,8 millones de desplazados. Los gobiernos invirtieron aproximadamente 179.000 millones de dólares y perdieron la soberanía colombiana al dejar a Estados Unidos instalar numerosas bases militares, permitiendo entrar a sus tropas al país y vendiendo muchas tierras a empresas transnacionales.

El 26 de septiembre del 2016, luego de 6 años de negociaciones, se firmó el acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las Farc-Ep, iniciando el fin del último y más antiguo conflicto armado del hemisferio occidental. Lamentablemente, esa esperanza por alcanzar la paz quedó congelada el domingo 2 en el plebiscito, al que asistí como observador internacional.

El No alcanzó el 50,22 por ciento y el Sí, el 49,78 por ciento, lo que puso en evidencia la polarización de la población, así como también el alto grado de apatía y descreimiento del 63 por ciento del electorado que no fue a votar, evitando tomar partido en esta decisión tan importante para el futuro del país.

El gerente de la campaña del No, Juan Carlos Vélez, reconoció que habían tergiversado la información sobre los acuerdos para ganar votantes y pidió perdón por haber confundido a los colombianos. No actuaron solos, algunos medios de comunicación colaboraron en esta tarea. Pero ya ganado el No; es bueno saber que todos los sectores respetaron lo trabajado en los acuerdos de La Habana y están dispuestos a mejorarlo y profundizarlo para encontrar soluciones consensuadas que permitan una paz legítima y persistente. Colombia no puede dar un paso atrás y las partes deben asumir su responsabilidad para buscar la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.

Nunca los acuerdos son los ideales, son los posibles y en el caminar de la realidad pueden mejorar, en bien de todo el pueblo. Los desafíos que vienen requieren de políticas sociales fuertes con apoyo del pueblo y la solidaridad internacional, que ayuden a reparar el daño a las víctimas directas e indirectas.

En este sentido, es importante que luego de las Farc-Ep sigan los diálogos entre el Gobierno y el Eln para desarmar las “conciencias armadas”, así como también es urgente el desarme de los grupos parapoliciales y paramilitares. Las violaciones de derechos humanos contra la población, cometida por todas las partes durante el conflicto, deben ser penadas y reparadas.

La paz es una dinámica en las relaciones entre las personas y los pueblos, y para lograrla se necesitan mucho coraje, conciencia crítica y valores, que permitan silenciar las armas y transformarlas en arados –como lo anunciara el profeta Isaías– para desarrollar al país bajo un paradigma menos violento y neoliberal, y construir un horizonte de vida e igualdad.

Felicito al presidente Santos por lo hecho hasta ahora y por recibir el Premio Nobel de la Paz, así como a la contraparte, sin la cual no hubiese habido premiación. Ahora, Santos debe tener presente que el Nobel es una herramienta al servicio de los pueblos y que todos esperamos que esta designación ayude a encontrar el premio de la paz que los colombianos merecen.

Hay mucha gente allí que está trabajando por la paz, como Piedad Córdoba y el padre Javier Giraldo, entre tantos otros, que se han jugado la vida y vienen trabajando hace décadas por una Colombia con justicia, con igualdad y respeto a los derechos humanos. Nadie va a regalar esa Colombia, hay que construirla con esfuerzo y esperanza. Y todos debemos hacer un aporte, porque la paz en Colombia es también la paz de nuestra América.

ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL
Premio Nobel de la Paz 1980

Publicado en el diario El Tiempo de Colombia el ída 10 de octubre de 2016: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/el-nobel-debera-ser-la-paz-adolfo-perez-esquivel-columnista-el-tiempo/16722696

Adolfo Pérez Esquivel en Colombia como obervador internacional del plebiscito de Paz

El Premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, arribó a Colombia para participar del plebiscito vinculante del domingo 2 de octubre, en el que el pueblo de ese pais definirá si refrenda o no los acuerdos de Paz establecidos entre el Gobierno y las FARC , con ayuda de mediadores internacionales.

Este plebiscito, que incluye la participación de 70000 colombianos, cuenta con una misión internacional de 200 observadores extranjeros, una misión de la UNASUR, la OEA, el Centro Carter, y dos Premios Nobel de la Paz, entre otras personalidades.

“Mañana es un día histórico porque los colombianos decidirán el futuro del pais por muchas generaciones, gane una opción o la otra. Por eso llamamos a todos los colombianos a que vayan a votar el día de mañana”, dijo el dirigente de los derechos humanos en Argentina. Y agregó que “el mundo esta atento lo que suceda aquí porque mañana se define si el mundo tiene una guerra menos, la mas antigua de Nuestra América, que en 2014 se declaró como zona de paz. Pero si gana el Sí, ahí será el verdadero comienzo del proceso de Paz, porque la Paz no es ausencia de conflicto y dejación de armas, sino trabajar los principios que todas las partes acordaron: verdad, justicia, reparación y no repetición”. En ese sentido destacó “la importancia de que por primera vez un acuerdo como este ponga en el centro a las víctimas del conflicto”.

Junto a Rigoberta Menchu Tum participaron hoy de las actividades de presentación de la misión y tuvieron un encuentro con el Presidente Juan Manuel Santos quien les agredeció por su presencia.

En su discurso el Presidente Santos destacó que “este proceso es tan importante que la ultima palabra no puede ser de un presidente, sino del pueblo”, y luego de resaltar que se está aplicando un modelo de justicia transicional que “cumple con creces el Tratado de Roma y lo que establece la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, agradeció a la misión internacional por constituir “el sello de legitimidad para que este proceso que definirá el pueblo colombiano tenga bases solidas.

Hiroshima y Nagasaky. A 71 años de la Bomba contra la humanidad.

 

Hiroshima es la memoria trágica de ese 6 de agosto de 1945, a las 8.15 hs. El mundo fue sacudido por la violencia de la inauguración de la éra nuclear, cambiando el pensamiento y la vida de la humanidad. Henry Truman, ordenó arrojar la bomba atómica sobre Hiroshima y tres días después sobre Nagasaki, dejando devastación y muerte, con consecuencias dolorosas que perduran en el presente.

Hoy se cumplen 71 años del horror y aún hay quienes buscan justificar lo injustificable de la razón armada.

El horror desatado sobre Hiroshima y Nagasaky se extendió en el mundo, dejando abiertas las heridas en la memoria de los pueblos. La humanidad no puede olvidar los genocidios, holocaustos y las guerras. Debemos ser testigos de la memoria de los pueblos y saber que lo que sembramos recogemos.

En mis viajes a Japón, muchos pensamientos y sentimientos vuelven a mi mente y corazón. Hiroshima es uno de esos lugares en el mundo a los que necesito volver para tratar de comunicarme espiritualmente con aquellos seres que no están físicamente, pero permanecen en la memoria de la vida y renacen en los cerezos en flor, en tiempos sin tiempo, en caminos que sienten la impermanencia, en que todo pasa, en lo fugaz de la vida y la muerte, en todo el universo, desde cada lugar; como en los arrabales de la conciencia bordeando el espíritu, donde la primera víctima de toda guerra es la Verdad que los poderosos han sacrificado, y tratan de ocultar.

Las nuevas generaciones buscan descubrir lo ocurrido en las miradas, en los túmulos que guardan los cuerpos, y en las huellas dejadas en los caminos de vidas y esperanzas truncadas del pueblo japonés.

El tiempo transcurre en la inmovilidad del Ser, estamos frente al misterio insondable de Dios y el Universo.

La vida ha dejado marcas imborrables, los ancestros legaron la memoria y el dolor, y a la vez dejaron paso a la esperanza. A la resistencia que lleva a cambios profundos en la vida, preservando la memoria, su identidad. El cordón de plata que une el pasado y el presente.

Hiroshima se entrelaza en el ayer y el hoy. Pareciera que nunca fue el escenario de la tragedia que vivió y que duele en la conciencia y vida del pueblo japonés y surgen preguntas sin respuestas. ¿Cabe preguntarse si al mundo le importa las lágrimas de los oprimidos?

Al llegar al lugar se sienten el silencio interior en la brisa del aire, a la orilla del río Motoyasu. Río que abrazó en el dolor y el horror a miles de seres humanos muertos y los llevó al mar -dónde no se dejan huellas y donde el “Uno respira sin ningún soplo”-.

Desde dónde miren, está desafiante en su permanencia la cúpula descarnada y las voces de generaciones que partieron, sin irse y permanecen en el destino de Hiroshima.

No puedo olvidar el encuentro con el pequeño grupo de mujeres sobrevivientes de Hiroshima, los años han pasado y sus cuerpos quedaron marcados por el dolor. Con sencillez y dignidad decidieron transmitir la memoria que comparten con los peregrino y las nuevas generaciones, explican lo vivido en su niñez cuando el infierno de la bomba estalla y todo desaparece dejando sólo dolor y muerte y la desesperación de buscar a sus padres, a sus hermanos y amigos.

El tiempo transcurre en la inmovilidad del Ser con las mujeres niñas- ancianas, que nunca dejaron de permanecer y llevarnos al recorrido de cada túmulo, a sentir y ver la estructura de la cúpula de acero descarnada, epicentro de la bomba que estalla a 600 metros de altura y permanece como testimonio de la locura de toda guerra.

En el camino las mujeres dejan en cada túmulo un vaso con agua, en memoria de aquellos que continúan sedientos del impacto de la bomba y sienten la ausencia de los tiempos y la necesidad que la humanidad escuche el clamor del pueblo.

Son muchos los interrogantes y las preguntas sin respuesta.

¿Cómo fue posible tanta crueldad desatada sobre la ciudad de Hiroshima, la muerte de mujeres y niños no combatientes? ¿Cómo puede ser que el día 9 de agosto, arrojaron la segunda bomba sobre la ciudad de Nagasaki?

En el vuelo del Enola Gay, un Boeing B-29, resuenan las palabras del piloto al ver las consecuencias del impacto de la bomba dice: “¿Dios mío, qué hemos hecho?”.

En el museo de Hiroshima, que nace como un santuario, me encontré en el camino con “La Sombra en la Piedra”. Testigo de la masacre de la bomba, cuando un ser humano se desintegra y queda su sombra grabada en la piedra como un negativo fotográfico. Sombra que permanece y observa en el tiempo el camino recorrido de jóvenes, delegaciones del mundo que llegan para saber, conocer, sentir, rendir homenaje en aquellos que ya no están, recordar para que nunca más vuelva a ocurrir.

“La Sombra en la piedra” es conciencia de la humanidad. Puede sentir y ver florecer los cerezos, puede ver a los jóvenes que abren su esperanza en la vida.

Puede sentir a aquellos que han sobrevivido y recorren los mismos caminos de entonces y reencontrarse con las voces del silencio de sus seres queridos, en el río que fluye llevando su dolor y muerte y recordando que una gota de agua, es todo el río que guarda la memoria del tiempo, sin tiempo. Hiroshima es río de vida que nace de la muerte en la impermanencia del devenir de la humanidad.

He escrito varios relatos y conversaciones con las sobrevivientes que aún buscan encontrar respuesta: ¿por qué? La guerra no tiene explicación. Los responsables buscan palabras sin contenido, construyen discursos para justificar lo injustificable. Han sellado y robado la vida de miles de seres humanos en nombre de la sinrazón y los poderosos continúan acumulando armas nucleares que pueden destruir el mundo y ponen en riesgo nuestra casa común y toda forma de vida planetaria.

¿Será ese el destino de la humanidad? ¿El ser humano será víctima de si mismo?

Los interrogantes surgen en el pensamiento y conciencia de los pueblos. Debemos mirarnos en Hiroshima, testigo de ese momento que cambió el curso de la humanidad.

Las grullas son el mensaje de paz que nos cuestiona e interpela, como la niña que sabía que era víctima de la bomba y estaba contaminada por las radiaciones y sin embargo no perdía la esperanza, y antes de morir quiso dejar su legado: las grullas de la Paz.

Hay quienes ponen en subasta su conciencia y saberes que se compran y se venden, como los científicos y técnicos al servicio de la muerte y no de la vida.

Esa actitud del no querer ver y comprender está enraizada, procede de la “suspensión de la conciencia”. La suspensión de la conciencia en masa, en que todos juegan al mismo juego: hacer la guerra. Si todos hacen lo mismo, la responsabilidad se transforma en irresponsabilidad total y elude la culpabilidad.

Thomas Merton señala que: “la mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas”. Sin esa limpieza doméstica no podemos empezar a ver. Si no vemos no podemos pensar. La purificación debe empezar con los medios masivos.

Hiroshima es la conciencia viva de la humanidad, ha resurgido en la esperanza que otro mundo es posible. La necesidad de las nuevas generaciones de hacer memoria, que debe iluminar el presente, y saber que es en el presente donde la humanidad puede construir nuevos caminos y alternativas que hoy necesita la humanidad.

Por eso Lao Tzu dice:

“Ser grande es seguir adelante
Seguir adelante es estar lejos
Estar lejos es volver”

Adolfo Pérez Esquivel

 

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