Gracias Fidel!

Por tu testimonio de vida, de revolucionario, que fue construyendo nuevos paradigmas de sociedad para el pueblo cubano y Nuestra América. Tu voz resuena en el mundo.

Fuiste sembrando en las conciencias y voluntades de los pueblos caminos de liberación, seguro de que otro mundo es posible, libre de dominaciones.

Sembrastes la esperanza y resistencia revolucionaria en el corazón de los pueblos, trabajando con la paciencia de artesano, con la palabra y los hechos que marcan caminos y construyen un nuevo amanecer de derechos e igualdad para todos y todas.

La solidaridad del pueblo cubano en el mundo es ejemplo de humanidad. Cuba la gran Escuela de Medicina del mundo. Cuba la gran educadora del mundo en su lucha contra el analfabetismo que nos dice “Yo si puedo”. Cuba la gran misionera de vida en todos los rincones del mundo donde el imperio y las guerras llevan la muerte. Cuba la que enseña que la revolución es cultural, social y política.

El imperio intentó una y otra vez callar tu palabra, tus ideas, tus gritos de libertad, buscó quebrar la revolución recurriendo al bloqueo, que aún permanece y daña al pueblo cubano ofendiendo a todos los pueblos del mundo. El imperio fracasó y tuvo que beber su derrota. No pudo con el pueblo cubano porque la libertad, la dignidad y el espíritu revolucionario no se compra ni se vende.

Partes a tus 90 años, la vida física es finita, pero siempre vivistes como si fueras eterno y es ahí donde tu pensamiento y testimonio de vida permanecen en la conciencia y vida de los pueblos.

Nunca olvidaré nuestras charlas hasta las tres de la mañana ni las movilizaciones a las que me invitaste a recibir el calor del pueblo cubano. Nunca olvidaremos tu ejemplo. Querido hermano Fidel y pueblo cubano, gracias! su lucha permanece en la vida de nuestros pueblos.

 

¡¡Hasta la Victoria siempre!!

 

Adolfo Pérez Esquivel

Mientras continúe el bloqueo a Cuba, nos bloquean a todos

A pesar de los reiterados llamados del Presidente Barack Obama al Congreso para poner fin al bloqueo, y de las medidas promulgadas hasta el momento por la Casa Blanca, que son positivas pero insuficientes, la persecución financiera a las transacciones cubanas en el exterior y el alcance extraterritorial del bloqueo aún están vigentes. Cuba continúa sin poder exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde los Estados Unidos, no puede tener relaciones bancarias directas con ese país, ni recibir inversiones estadounidenses en otros sectores de la economía, con excepción de las telecomunicaciones. Persiste el temor dentro del sector bancario estadounidense y de terceros países, a desarrollar relaciones con Cuba, aun cuando los Estados Unidos han autorizado el uso del dólar estadounidense en las transacciones financieras internacionales de la Isla, medida que aún no se ha materializado.

Mientras tanto, el daño económico ocasionado por Estados Unidos al pueblo cubano mediante la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero, asciende a 753 mil 688 millones de dólares. En definitiva, a pesar de lo avanzado, hoy el bloqueo continua atacando el derecho del pueblo cubano a la salud y la alimentación, a la educación, al deporte y la cultura… a su desarrollo humano.

Desde hace décadas este bloqueo ha dejado de ser un problema entre dos países, para convertirse en un problema de todos los pueblos del mundo con Estados Unidos porque ataca nuestro derecho a la autodeterminación. Por eso el 27 de octubre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó, por vigésimo cuarta vez consecutiva, la resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, por 191 votos a favor, sólo 2 en contra (Estados Unidos e Israel) y ninguna abstención.

Por su parte, la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en Quito, Ecuador, entre el 26 y el 27 de enero de 2016, también ratificó el llamamiento al gobierno de los Estados Unidos a que ponga fin al bloqueo. En enero de 2016, el Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), Ernesto Samper, exigió la devolución a Cuba del territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo y el fin del bloqueo económico, comercial y financiero. Y en septiembre de 2015, previo a la visita de su Santidad el Papa Francisco a Cuba, el Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, también pidió el levantamiento del embargo económico a Cuba que, en su opinión, perjudica sobre todo a los pobres.
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El Nobel deberá ser la paz

Los 52 años de conflicto en Colombia dejaron un saldo de al menos 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,8 millones de desplazados. Los gobiernos invirtieron aproximadamente 179.000 millones de dólares y perdieron la soberanía colombiana al dejar a Estados Unidos instalar numerosas bases militares, permitiendo entrar a sus tropas al país y vendiendo muchas tierras a empresas transnacionales.

El 26 de septiembre del 2016, luego de 6 años de negociaciones, se firmó el acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las Farc-Ep, iniciando el fin del último y más antiguo conflicto armado del hemisferio occidental. Lamentablemente, esa esperanza por alcanzar la paz quedó congelada el domingo 2 en el plebiscito, al que asistí como observador internacional.

El No alcanzó el 50,22 por ciento y el Sí, el 49,78 por ciento, lo que puso en evidencia la polarización de la población, así como también el alto grado de apatía y descreimiento del 63 por ciento del electorado que no fue a votar, evitando tomar partido en esta decisión tan importante para el futuro del país.

El gerente de la campaña del No, Juan Carlos Vélez, reconoció que habían tergiversado la información sobre los acuerdos para ganar votantes y pidió perdón por haber confundido a los colombianos. No actuaron solos, algunos medios de comunicación colaboraron en esta tarea. Pero ya ganado el No; es bueno saber que todos los sectores respetaron lo trabajado en los acuerdos de La Habana y están dispuestos a mejorarlo y profundizarlo para encontrar soluciones consensuadas que permitan una paz legítima y persistente. Colombia no puede dar un paso atrás y las partes deben asumir su responsabilidad para buscar la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.

Nunca los acuerdos son los ideales, son los posibles y en el caminar de la realidad pueden mejorar, en bien de todo el pueblo. Los desafíos que vienen requieren de políticas sociales fuertes con apoyo del pueblo y la solidaridad internacional, que ayuden a reparar el daño a las víctimas directas e indirectas.

En este sentido, es importante que luego de las Farc-Ep sigan los diálogos entre el Gobierno y el Eln para desarmar las “conciencias armadas”, así como también es urgente el desarme de los grupos parapoliciales y paramilitares. Las violaciones de derechos humanos contra la población, cometida por todas las partes durante el conflicto, deben ser penadas y reparadas.

La paz es una dinámica en las relaciones entre las personas y los pueblos, y para lograrla se necesitan mucho coraje, conciencia crítica y valores, que permitan silenciar las armas y transformarlas en arados –como lo anunciara el profeta Isaías– para desarrollar al país bajo un paradigma menos violento y neoliberal, y construir un horizonte de vida e igualdad.

Felicito al presidente Santos por lo hecho hasta ahora y por recibir el Premio Nobel de la Paz, así como a la contraparte, sin la cual no hubiese habido premiación. Ahora, Santos debe tener presente que el Nobel es una herramienta al servicio de los pueblos y que todos esperamos que esta designación ayude a encontrar el premio de la paz que los colombianos merecen.

Hay mucha gente allí que está trabajando por la paz, como Piedad Córdoba y el padre Javier Giraldo, entre tantos otros, que se han jugado la vida y vienen trabajando hace décadas por una Colombia con justicia, con igualdad y respeto a los derechos humanos. Nadie va a regalar esa Colombia, hay que construirla con esfuerzo y esperanza. Y todos debemos hacer un aporte, porque la paz en Colombia es también la paz de nuestra América.

ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL
Premio Nobel de la Paz 1980

Publicado en el diario El Tiempo de Colombia el ída 10 de octubre de 2016: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/el-nobel-debera-ser-la-paz-adolfo-perez-esquivel-columnista-el-tiempo/16722696

Adolfo Pérez Esquivel en Colombia como obervador internacional del plebiscito de Paz

El Premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, arribó a Colombia para participar del plebiscito vinculante del domingo 2 de octubre, en el que el pueblo de ese pais definirá si refrenda o no los acuerdos de Paz establecidos entre el Gobierno y las FARC , con ayuda de mediadores internacionales.

Este plebiscito, que incluye la participación de 70000 colombianos, cuenta con una misión internacional de 200 observadores extranjeros, una misión de la UNASUR, la OEA, el Centro Carter, y dos Premios Nobel de la Paz, entre otras personalidades.

“Mañana es un día histórico porque los colombianos decidirán el futuro del pais por muchas generaciones, gane una opción o la otra. Por eso llamamos a todos los colombianos a que vayan a votar el día de mañana”, dijo el dirigente de los derechos humanos en Argentina. Y agregó que “el mundo esta atento lo que suceda aquí porque mañana se define si el mundo tiene una guerra menos, la mas antigua de Nuestra América, que en 2014 se declaró como zona de paz. Pero si gana el Sí, ahí será el verdadero comienzo del proceso de Paz, porque la Paz no es ausencia de conflicto y dejación de armas, sino trabajar los principios que todas las partes acordaron: verdad, justicia, reparación y no repetición”. En ese sentido destacó “la importancia de que por primera vez un acuerdo como este ponga en el centro a las víctimas del conflicto”.

Junto a Rigoberta Menchu Tum participaron hoy de las actividades de presentación de la misión y tuvieron un encuentro con el Presidente Juan Manuel Santos quien les agredeció por su presencia.

En su discurso el Presidente Santos destacó que “este proceso es tan importante que la ultima palabra no puede ser de un presidente, sino del pueblo”, y luego de resaltar que se está aplicando un modelo de justicia transicional que “cumple con creces el Tratado de Roma y lo que establece la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, agradeció a la misión internacional por constituir “el sello de legitimidad para que este proceso que definirá el pueblo colombiano tenga bases solidas.

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