Cuando un amigo se va…

Cuando un amigo se va…

Nos deja su abrazo solidario y la alegría de la resistencia en construir nuevos amaneceres junto a los pueblos.

Así partió Eduardo Galeano hacedor de la palabra que camina, abriendo sendas de luces y esperanza a contrapelo del sistema de dominación. Su rebeldía fue generando conciencia crítica y valores junto a los pueblos donde fluye el torrente de luchas libertarias en las venas abiertas de nuestro continente.

Como buen futbolero, Eduardo jugó en el seleccionado de la vida y gambeteó la pelota en medio de la cancha y la dejó picando, esperando el pase preciso para que metas el gol contra las injusticias, el hambre, la opresión. Sabía que el triunfo únicamente se alcanza en equipo, con la comunidad y la voluntad de los pueblos eso, que tan bien soñaba, el nosotros y nosotras, en los abrazos solidarios de saber que estamos juntos en la diversidad y a la vez en la unidad, superando el “yo” del  individualismo.

Fue irreverente frente a la historia oficial. Semejante al tábano socrático, sacudió ideas, provocando con ironía y sabiduría el desafío de  generar nuevas alternativas  en defensa de los derechos de los pueblos. Tenía el don de hacer caminar la palabra y comunicar a los cuatro vientos los dolores, las luchas y resistencia de los sectores populares, indígenas, campesinos, sindicalistas, mujeres y jóvenes frente a la fuerza dominante de los poderes económicos, políticos y militares que rapiñan nuestro continente.

Querido hermano, partiste pero no te fuiste, sembraste semillas de vida, de pensamiento y valores, despertando conciencia sobre la identidad y pertenencia que el tiempo no logró disolver y olvidar. Tu permanencia en las  luchas y resistencia por construir un mundo más justo y fraterno están presente y nos has dejado picando en la cancha la pelota para continuar jugando en la vida y lograr meter el gol de la solidaridad contra las injusticias.

Un abrazote querido compañero de caminada en América Latina.

Adolfo Pérez Esquivel

Carta al Gobernador de Neuquén por comunidad Winkul Newen

Buenos Aires, 8 de abril de 2015.-

Señor Gobernador

de la Provincia de Neuquén

Dr. Jorge Augusto Sapag

P R E S E N T E

En estos momentos en que el Pueblo-Nación Mapuche es objeto de una distorsiva información y actos que promueven el odio y violencia contra el mismo, culpándolo de varios hechos que se produjeron en la zona, no podemos dejar de preocuparnos por el excesivo celo de la justicia de la Provincia de Neuquén, que acusa de “Tentativa de Homicidio” a una integrante de la Comunidad Winkul Newen, mientras que a otros dos, se le imputa el delito de daño agravado.

Creemos que más allá de la piedra que lastimó a la oficial de justicia que iba a entregar la orden de desalojo a la comunidad el pasado 28 de diciembre de 2012 –una nueva amenaza a la comunidad-, no podemos dejar de tener en cuenta las numerosas violaciones a los derechos de los Pueblos Originarios que tuvieron que soportar estos hermanos mapuches.

Su territorio ha sido objeto de la ambición de varias empresas petroleras y gasíferas hasta la fecha, sin tener en cuenta el derecho a la Consulta Libre, Previa e Informada, violando para ello Convenios Internacionales, como el 169 de la OIT. Se han violado sus derechos a la salud, a tener un ambiente sano, ya que han debido soportar derrames, caída de animales en piletas de crudo a cielo abierto, fugas de gas, y todo ello sin que ninguna autoridad se hiciera eco de sus denuncias y peticiones. Finalmente, luego de que les fuera negada hasta el momento el reconocimiento jurídico de dicha comunidad, tanto a nivel provincial como nacional, ante la resistencia por la invasión de su territorio ancestral, se está promoviendo la criminalización de la protesta.

Nos dirigimos a usted y también a los vecinos de las comunidades mapuches. No se pueden confundir: los reclamos indígenas no avasallan los derechos del resto de los pobladores. Sólo reclaman aquello que ancestralmente les pertenece, ese territorio en el que desarrollaron su vida sus antepasados, en el que convivieron y conviven con la vegetación y con la fauna propia de la zona.

Resulta irónico que cuando la comunidad es amenazada y algunos de sus integrantes golpeados o heridos, a pesar de las denuncias nunca nadie se acercó a investigar o a interiorizarse de los hechos. Sin embargo, en este caso, la audiencia será pronto y la carátula es durísima.

Señor Gobernador, todos los que trabajamos apoyando los derechos colectivos y nos solidarizamos con los reclamos indígenas, respetamos las leyes, pero tememos que ante estas resistencias se apele a la temida e innecesaria Ley Antiterrorista. En un país que es pionero en el reconocimiento del derecho de las minorías, esto sería un tremendo atraso.

Esperamos que estos hermanos puedan obtener al fin, justicia sin ningún tipo de discriminación y que se respeten sus derechos territoriales, culturales y a la consulta sobre temas referidos a su existencia como Pueblo

Un saludo de Paz y Bien.

Adolfo Pérez Esquivel

Premio Nobel de la Paz

Presidente del Servicio Paz y Justicia

Piedras 730 (1070) Buenos Aires – Argentina Tel/Fax ( 54-11) 4361-5745 e-mail: secinstitucional@serpaj.org.ar

Miembro del SERPAJ América Latina, con Status Consultivo ante las Naciones Unidas (ECOSOC) y UNESCO

San Romero de América camina junto a los pueblos de nuestro continente

Monseñor Romero caminando junto a Jesucristo en fragmento del “Via Crucis Latinoamericano” pintado por Adolfo Pérez Esquivel.

Los mártires son semillas de vida que siembran la esperanza y fortalecen los caminos de la fe. Ellos han fecundado el continente de la Tierra Fecunda – “Abya Yala”- por la fuerza de la palabra profética y el testimonio de vida de quienes tuvieron el coraje y la fe de caminar junto a la Iglesia Pueblo de Dios. Sus voces se alzaron en todo el continente y el mundo. Así fue en el país hermano de El Salvador, sometido a la violencia con más de 70 mil muertos, exiliados y perseguidos. De ese dolor surgió una voz que fue guía y esperanza, denunciando la violencia y reclamando el respeto a la vida y dignidad del pueblo sometido a la guerra civil y la dictadura militar.

Fue la voz de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien vive la conversión del corazón y abraza el camino de la Cruz como señala San Pablo: “para algunos es locura, para otros es vida y redención.”

Romero soportó muchas incomprensiones dentro de la misma iglesia, su voz, sus reclamos y denuncias no quisieron ser oídas en el Vaticano; hubo corrientes ideológicas y mala información sobre lo que ocurría en El Salvador. El simplismo conceptual y político redujo todo a la polarización Este-Oeste, entre el capitalismo y el comunismo, basado en la Doctrina de la Seguridad Nacional imperante. Se olvidaron de miles de hermanos y hermanas víctimas de la violencia. Romero trató que el Vaticano lo escuche y ayude, pero salió angustiado y regresó a su país con el dolor en el alma.

Algunos campesinos que lo conocieron recuerdan que seguían las homilías de Monseñor Romero, sentían necesidad de oír su palabra y cuando viajaban no necesitaban de la radio ya que todos los vecinos las tenían encendidas y podían seguir la palabra del obispo en el camino.

Monseñor sabía de las amenazas que era objeto, pero la fuerza del Evangelio y su compromiso con el pueblo eran parte de su propia vida; buscaba en la oración y en el silencio escuchar el silencio de Dios, que le decía a su corazón, a su mente y espíritu.

Cuentan que unos periodistas en marzo de 1980 decían que el obispo estaba en la raya, en el límite en la mira de los militares y él presintiendo les contestó: “Sí, he sido frecuentemente amenazado de muerte, pero debo decirles que como cristiano no creo en la muerte sin resurrección. Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño. Se lo digo sin ninguna jactancia, con la más grande humildad. Ojalá, sí, se convencieran de que perderán su tiempo. Un obispo morirá, pero la iglesia de Dios, que es el pueblo, no perecerá jamás”

Ese 23 de marzo en la Catedral, Monseñor Romero habló de un comité de ayuda humanitaria. Criticó “el Estado de Sitio Leer el resto de esta entrada »

Propuestas para integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación

Al Pueblo Argentino, a sus organizaciones sociales, sindicales y políticas

Un fraterno saludo de Paz y Bien

 Al dirigirles esta carta abierta

Es para informarles y pedirles su apoyo a la candidatura para integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación a la Dra. Mónica Pinto, quien es una reconocida personalidad destacada en Derechos Humanos y actual Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires, quien tiene una extensa experiencia y trabajo a nivel internacional y nacional

Conjuntamente presentamos la candidatura de la Dra. Aida Kelmeajer de Carlucci, destacada miembro del más Alto Tribunal de la Provincia de Mendoza, quien desde ese lugar viene bregando por los derechos del medio ambiente y de los pueblos originarios de la Provincia de Mendoza.

Adjuntamos la carta de presentación que hemos elevado a la Honorable Cámara de Senadores, reafirmando que es necesario que en la Corte Suprema de Justicia se  integre  con el cupo correspondiente que impone la ley 24012 para el cupo femenino en el acceso a los cargos legislativos.

Les agradeceremos que si está de acuerdo, envie su apoyo a la Honorable Cámara de Senadores de la Nación

Buenos Aires, 18 de marzo del 2015

Fraternalmente

Adolfo Pérez Esquivel                                                            Nora Cortiña

Premio Nobel de la Paz Presidente del SERPAJ               Madre Plaza de Mayo L.F

 

Nota presentada a todos los Senadores/as de la Nación

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