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Carta de Pérez Esquivel a Mauricio Macri: libertad a Milagro Sala

 

Pérez Esquivel con miembros de la CPM luego de visitar en la cárcel a Milagro Sala.

 

Difundimos una carta enviada por el presidente de la Comisión Provincial por la Memoria y premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, al Presidente de la Nación, Mauricio Macri, por la situación de Milagro Sala y los pedidos internacionales por su liberación.

 

 Buenos Aires, 15 de diciembre de 2016

 

Nota: E37/2016

 

Sr. Presidente de la Nación

 

Ing. Mauricio Macri

 

Recibe el fraterno saludo de Paz y Bien

 

                                    La presente carta es para recordarte que el gobierno nacional debe cumplir con los Pactos y Protocolos internacionales y  leyes nacionales, lamentablemente vulnerados por el gobierno provincial de Jujuy, con la detención arbitraria de Milagro Sala, dirigente social, presa política, condenada antes de ser juzgada.

 

                                   Diversas organizaciones a nivel nacional e internacional, como la ONU y la OEA,  reclaman la liberación de Milagro Sala y el gobierno tiene la responsabilidad internacional de hacerlo, caso contrario está violando los derechos humanos.

 

                                    Visitamos a Milagro Sala en la prisión en Jujuy, junto con los compañeros de la Comisión Provincial por la Memoria, Víctor Mendibil y Víctor de Gennaro. Y posteriormente nos reunimos con el Gobernador, Gerardo Morales, quien mantiene su posición intransigente, negándose a la liberación de esta prisionera política.

 

                                    La defensa de los derechos humanos debe ser integral porque son valores indivisibles de la construcción democrática. No evadas tus responsabilidades.

 

                                     Te reitero mis saludos esperando una Navidad y Año Nuevo sin presos políticos.

 

Adolfo Pérez Esquivel

 

Presidente de la Comisión Provincial por la Memoria

Bicentenario de la Independencia Nacional: Soberanía o dependencia

Mañana se conmemoran en Argentina los 200 años de la declaración de su Independencia del imperio español. En el tiempo transcurrido hubo muchas luces y sombras en el caminar de nuestros pueblos, en sus luchas y esperanzas por mantener y reforzar la independencia y la soberanía.

Es imperioso recordar el reclamo del general José de San Martín al Congreso reunido en Tucumán para que se declare la independencia de España, cuando en Europa volvían a soplar los vientos de una restauración conservadora de la mano de la Santa Alianza y los intentos de recuperar las colonias pérdidas para los borbones. La decisión emancipadora de los patriotas de Tucumán, contrasta hoy en día con nuevas restauraciones conservadoras de servilismo colonial. Así vemos al presidente Gunga Din invitar al rey Juan Carlos a los actos de nuestro Bicentenario y al ministro de Economía pedir perdón a los empresarios españoles por las estatizaciones de YPF y Aerolíneas Argentinas, cuando éstos fueron responsables de la falta de inversiones y vaciamiento de esas empresas y hasta algunos de sus ex gerentes están presos.

La situación actual enciende luces preocupantes. Los gobiernos neoliberales en el continente, como el de Argentina, quieren dejar de lado el Mercosur para establecer acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, ingresar en la Alianza para el Pacífico y aceptar el Tratado del Trans-Pacífico –TPP– que promueve EE.UU., en suma, pretenden de- senterrar el ALCA.

Los condicionamientos que implican estos tratados conspiran contra toda política soberana de nuestros pueblos, dado que proponen una integración asociada a las transnacionales, que son ampliamente favorecidas con la liberalización de las transacciones comerciales y financieras. Además de otorgarles numerosos beneficios para asegurar mínimos riesgos en la inversión y máximas ganancias para sus casas matrices.

Las condiciones leoninas de sometimiento y subordinación que imponen estos tratados son a cambio de nada o de muy poco. Para estas políticas neoliberales, el trabajo es una mercancía y por lo tanto un costo a minimizar. Las políticas internas no contemplan desarrollos propios en materia de investigación y desarrollo, bienes de capital, ni favorecen las medianas y pequeñas empresas, ni la agricultura familiar, ni la redistribución de ingresos y los mercados internos.

Hagamos memoria sobre lo ocurrido hace tan sólo 10 años. Aquella gran movilización en Mar del Plata donde los movimientos sociales de distintos pueblos latinoamericanos nos congregamos para decirle NO AL ALCA, el Tratado de Libre Comercio que pretendía imponer EE.UU.. El rechazo fue contundente y se reafirmó el derecho de autodeterminación de los pueblos, cuando se encontraban reunidos los presidentes de América latina y el entonces presidente de los EE.UU. George Bush.

Además del TPP, para excluir a China del área de libre comercio, EE.UU. promueve hacia el Este el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), para excluir a Rusia. La sumisión a la geopolítica de EE.UU. nos llevará irremediablemente a destruir la capacidad productiva y desarrollo de nuestros países en favor de los grandes centros del poder, agudizando los conflictos y las desigualdades, debilitando las instituciones y entregando nuestra soberanía aún más. Nos llevarán a la re-colonización de nuestros países, para volver a llevarse nuestros bienes y recursos naturales.

El TPP, el TTIP y el TiSA son tres tragedias para la humanidad, la prueba de esto es que están siendo negociados en secreto a espaldas de los pueblos. Lo poco que sabemos fue filtrado por Wikileaks confirmando la gravedad de estos acuerdos: las empresas estarán protegidas de las leyes nacionales y quedarán libres de sanciones.

Hagamos memoria. La historia ha confirmado en demasiadas ocasiones, que las empresas multinacionales no vienen a desarrollar la vida de los pueblos, vienen a explotar, a saquear los bienes y recursos. Así como también ha confirmado que la deuda externa que ofrecen los organismos multilaterales y las potencias buscan convertirla en la “deuda eterna” que les permita condicionar y disuadir toda búsqueda de soberanía, mientras los pueblos deben pagarla con desempleo y hambre.

El gobierno de Cambiemos privilegia la alianza con los EE.UU. y se aleja de los acuerdos regionales, como el Mercosur, la Unasur y la Celac. Así lo demuestra el repudiable apoyo al golpe blando en Brasil y el viaje que hizo a Chile como observador en el encuentro de la Alianza del Pacífico. A 200 años de la Independencia Nacional, el gobierno de Macri nos lleva nuevamente a la recolonización, y estos primeros seis meses de gobierno son sólo una muestra. Todas las flores fueron para los poderosos y para el pueblo sólo hubo pobreza, despidos, ajuste y represión.

La defensa de la autodeterminación de los pueblos y la integración regional, va más allá de los gobiernos de turno. Los pueblos no podemos ser espectadores de las políticas impuestas, somos protagonistas con derecho a confrontar los actos que nos vulneran para que se respeten nuestros derechos. La Independencia hoy significa más que nunca democracia participativa e igualdad, si queremos construir un país libre y soberano, debemos fortalecer las alianzas regionales como sucedió hace 200 años en la Patria Grande, exigir el fin de las negociaciones secretas del TPP y TTIP. Mientras tanto, los movimientos populares enfrentaremos estas amenazas como se hizo contra el ALCA hasta derrotarlos. No olvidemos que la soberanía no se regala, se construye.

Por Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz.

Publicado en el diario Página/12 el día 8 de julio de 2016: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-303732-2016-07-08.html

Adiós mango ingrato te vas y me dejas pato

 

Haciendo memoria recordé que hace unos años en la verdulería del barrio, me dieron de vuelto un billete de 2 pesos, moneda nacional de curso legal”. que tenía escrito con bolígrafo una frase que decía: “Adiós mango ingrato te vas y me dejas pato”; lo conservé durante varios años.

No resulta fácil vivir en este país donde “con la promesa del futuro sacrifican el presente”, y donde el mango ingrato se va y nos deja pato.

El peligro está latente. A seis meses del gobierno de Cambiemos nos preocupa que no hay una flor y eso es grave. La política de Cambiemos prioriza el capital financiero por sobre la vida del pueblo. La promesa electoral de “Pobreza 0” se convirtió en la política de “Impuestos 0” para los ricos, mientras no para de crear millones de nuevos argentinos empobrecidos, y veta la ley antidespidos para continuar fomentando más despidos.

El gobierno no encontró al país tan enmarañado como dice que lo encontró, y sus flamantes acusaciones de corrupción offshore no tienen nada que envidiarle al anterior. Se decidió al pago de la deuda externa y eterna, inmoral e injusta a los “fondos buitres”, que compraron por nada y quieren todo. Y además ya contrajo de una vez una cantidad exhorbitante de deuda externa. Como no se ha conocido nunca en nuestra historia.

También indigna ver como desfinancian universidades y cierran centros educativos como las orquestas juveniles. Era un avance y orgullo nacional e internacional, que los chicos aprendisen música que les permitiese integrarse y soñar con un mundo mejor y hacerlo realidad. La decisión de dejar a más de 3 mil docentes sin trabajo y silenciar las orquestas en el país, es silenciar el alma y la esperanza de más de 20 mil chicos y chicas.

La gran inversión de un país es la educación como práctica de la libertad, de la conciencia crítica y valores, los profesionales, científicos, técnicos, artistas y trabajadores deben ser apoyados por el Estado.

Como si fuera poco se silencian voces de medios de comunicación y periodistas que pueden ser discordantes con el gobierno. Nos llevan a lo peor del pensamiento único. Hay que tener presente que la riqueza de los pueblos es la diversidad y no la uniformidad. El pueblo no puede someterse al monocultivo de las mentes, ya pasamos eso y es necesario recordar que en los monocultivos no hay pájaros, abejas, mariposas, sapos porque han matado la biodiversidad.

Estamos en un país donde siempre se comienza y nada se termina. No es cierto que lo que hizo el gobierno anterior no sirve para el gobierno actúal. No todo lo que hizo el gobierno anterior fue negativo, hay que separar la paja del trigo.

La democracia es un camino a construir con la participación del pueblo que es el gran maestro y constructor de la historia.

Adolfo Pérez Esquivel

Democracias golpe a golpe

El gobierno democrático de Brasil cayó bajo la intriga palaciega de diputados y senadores, la complicidad de sectores jurídicos y empresariales. El Parlamento criminalizó un acto de gobierno público y legal que habían utilizado otros gobiernos y, sin que hubiese un delito comprobado -como exige la Constitución-, destituyó a Dilma Rousseff.

Se aplicó la metodología de “Golpe de Estado Blando”, ya experimentado en Honduras y Paraguay, abriendo una seria advertencia a actuales y futuros gobiernos del continente que intenten ampliar márgenes de soberanía y aumentar la distribución de ingresos hacia los pueblos.

En mi reciente viaje a Brasil pude hacer lo que varios organismos internacionales no pudieron: me reuní con la presidenta, los senadores oficialistas y opositores, con el presidente del Supremo Tribunal Federal, el Secretario General de la Conferencia Nacional de Obispos y los movimientos sociales. Los detalles los publiqué en Folha de S. Paulo. Esto me permitió una mirada lo suficientemente amplia de lo que ocurre allí como para saber que hay sectores que no tienen intenciones de resolver la actual crisis política y económica, sino navegarla para dirigirlo todo, sin más permiso que el que ellos mismos se otorgaron.

Luego del desplazamiento de la presidenta, el Secretario General de UNASUR dijo que “pone en riesgo la estabilidad democrática de la región”; el de la OEA consideró que genera “inseguridad jurídica” y elevó una consulta a la Corte Interamericana de Derechos Humanos; El Salvador desconoció al gobierno interino y llamó a su embajadora; los países de la alianza ALBA integrada por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia dijeron que se trató de un “golpe”; y Chile y Uruguay mostraron su “precupación”.

El primer gobierno en reconocer el golpe y pedir que se “respete el proceso institucional” fue el de Mauricio Macri, en sintonía con el pedido de la administración de Barack Obama de “confiar en las instituciones brasileras”.

Domesticar a gobiernos y recolonizar América Latina es el objetivo. Lo que la derecha no logra conseguir por las urnas, buscará alcanzarlo mediante la destitución ilegal de presidentes, la privatización de empresas del Estado, y la entrega de recursos naturales.

No soy de creer en las casualidades. Según documentos revelados por Wikileaks, el actual depositario de la presidencia, Michel Temer, fue colaborador de la inteligencia norteamericana entregando documentos sensibles a su embajada. Y la actual Embajadora de Estados Unidos en Brasil es la misma que estaba en Paraguay cuando se realizó el golpe destituyente a Lugo.

Por su parte Temer ya anunció sus próximas medidas económicas no votadas por el pueblo de Brasil: aumentar impuestos, “privatizar todo lo que se pueda” (sic), y reducir el gasto público y social. Para eso conformó un gabinete que confirma sus prioridades: no hay ninguna mujer, ningún indio, ni mulato. Todos hombres blancos y millonarios. Incluyendo al mayor vendedor de soja del mundo como responsable del Ministerio de Agricultura, y muchos involucrados en graves casos de corrupción que se supone vinieron a combatir.

Ninguna Democracia ni gobierno electo es perfecto. Pero no podemos permitir que grupos conspiradores violen la Constitución en nombre de su defensa. Toda Democracia es perfectible si cuenta con participación social. Hoy está en cuestionamiento la democracia delegativa, donde el pueblo vota, queda por cuatro años en estado de indefensión, y los gobernantes hacen lo que quieren y no lo que deben. El desafío actual es pasar a la democracia participativa, donde la sociedad decida sobre los grandes problemas que afectan al país, en vez de los grandes núcleos de poder económico internos y externos. A los pueblos de Nuestra América nos queda la resistencia social, cultural y política para defender los derechos de todos, incluidas nuestras democracias.

Publicado en el Diario Página/12 el día 17 de mayo de 2016: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-299488-2016-05-17.html

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