El Cristo del Poncho

El primer libro editado por Adolfo Pérez Esquivel con el que se dio a conocer al mundo luego de ser galardonado con el Premio Nóbel de la Paz en 1980.

Escrito con la colaboración de Charles Antoine y publicado en idioma español, inglés, francés, portugués y holandés.

Extracto:

Peregrino de la no violencia. Para Adolfo P. Esquivel, la experiencia de la carcel forma parte integrante de su militancia. Pero ella no es mas que el corolario. Antes el futuro Premio Nobel ha recorrido América Latina en todas las direcciones para sostener, ayudar y coordinar las diferentes acciones realizadas en la mayor parte de los paises del continente.

Participa en los encuentros Latinoamericanos, de los movimientos de liberación no violenta que se celebran en Costa Rica en 1971 y en Colombia en 1974. Este segundo encuentro tiene en cuenta el bagaje intelectual de la tradición no violenta y pacifista llegada de Europa y de los EEUU; éste no afirma menos el caracter popular del movimiento Latinoamericano: “Los pobres son los agentes de la liberación no violenta”. En esta ocasión se le confía a Adolfo el encargo de un secretariado continental llamado Servicio para la Acción no Violenta Latinoamericana, cuya sede queda establecida en Buenos Aires. El boletín Paz y Justicia en 1973 se convierte en su órgano oficial.

…En que momento tomé la desición de luchar en nombre de la no violencia?

Es dificil decirlo, por que cada uno toma sus compromisos poco a poco. Cuando era adolescente leía toda clase de libros, buenos y malos, algunos eran excelentes, como la autobiografía de Gandhi, las obras de Thomas Merton que leía regularmente, los libros del Padre Voillaume, de los Hermanitos del Padre Foucauld.

En Gandhi, ciertos pasajes me impresionaron. Decía que la no violencia es tan antigua como las montañas, que todo hombre puede luchar con medios no violentos, respetándo la dignidad de la persona humana. Le preguntaban a Gandhi de donde había sacado su fuerza. Respondía de los viejos Libros Sagrados de la India y fundamentalmente, del Evangelio, del Sermón de la Montaña. Cuando sus amigos le preguntaban porq no era cristiano, ya que conocía tan bien la Biblia, les replicaba: me haré cristiano cuando vea a los cristianos vivir las enseñanzas de su Maestro. Para mi estas palabras son luminosas: hay diferencia entre hablar y actuar.

Comprendemos el Evangelio perfectamente de una forma intelectual, pero nos falta ser consecuentes. Y aquí es donde comienzan las dificultades.Así avancé poco a poco. También descubrí a Lanza del Vasto, cuando vino a la Argentina y comenzó a dar sus conferencias sobre la no violencia. El tenía 25 o 30 años, no me acuerdo muy bien. Yo tenía unos 18 años. Leí también alguna de sus obras.Conocí en seguida personas que estaban ya comprometidas con el movimiento no violento. Como Hildegard Goss-Mayr y Jean Goss, de Austria, que habían comenzado con dom Helder Cámara de Brasil, cuando era obispo auxiliar de Río de Janeiro. Fueron ellos, por lo demás, los que comenzaron a coordinar lo que se hacía un poco por todas partes.En efecto en toda América Latina, había grupos que trabajaban en el sentido de una educación liberadora, con espíritu de no violencia…

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