Respuesta de Adolfo Pérez Esquivel al Presidente Barack Obama – Pérez Esquivel reply to President Obama

September 15, 2015

President of the United States of America

Mr. Barack H. Obama

Receive the fraternal greeting of Peace and Goodwill

Near the end of 2014, prior to the release of the study by the U.S. Senate Intelligence Committee on “CIA’s Detention and Interrogation Program,” 12 Nobel Peace Prize Laureates sent you a letter requesting the closure of all secret detention and torture centers of the United States around the world, of Guantanamo prison, and asking you to clarify to the world what policies will be adopted to comply with the international treaties, including the Geneva Convention and the United Nations Convention Against Torture.

We have recently received your kind reply of acknowledgement as a fellow Laureate, expressing your intention to “bring that chapter of American history to an end,” which brings me to say the following:

As you know, many of the signatories to the letter are survivors of prison and torture. I was personally a victim of persecution, imprisonment and torture for safeguarding human rights against the Latin American dictatorships in the framework of the “Operation Condor,” financed and coordinated by the United States.

It was as a result of this collective struggle that the Nobel Prize was awarded to me in 1980, which I did not accept personally, but in the name of all the peoples of Latin America suffering the oppression of said dictatorships, and working to build peace.

The “School of the Americas” in Panama, now known as the “Western Hemisphere Institute for Security Cooperation” and based in the U.S., was the American center that trained more than 60,000 Latin American military and police in techniques of torture, execution, kidnapping, and other violations of human rights, so they could later be applied and taught in their respective countries. Both the declassification of said manuals and recent documents presented by the Senate of your country on worldwide torture by the U.S. provide evidence of a systematic and consolidated national security policy that, as you have mentioned, “violate U.S. and international law, and offend human dignity”.

Therefore, I hopefully recognize your courage in accepting what most of your predecessors have not: that the United States violates human rights, and that the will of the President with the people and with other international actors is necessary, so that it will not occur Never Again -Nunca Más-.

To say that closing Guantanamo prison is a “national imperative,” and that what is undertaken there “weakens American national security,” is a sign that you seek a change of paradigm, which surely is most valuable.

All the Americas hope that this new age of reestablishment of relations between Cuba and the U.S., encouraged by the message of dialogue and understanding of Pope Francis, shall make the United States Congress reconsider shutting down this facility, as well as the “Western Hemisphere Institute for Security Cooperation” and other various military bases of the United States in our region.

You can count on my assistance and support for these endeavors.

I wish you and your family, as well as to the North American people, much strength and hope, because we know that another world is possible.

Adolfo Pérez Esquivel

15 de septiembre de 2015

Presidente de los Estados Unidos de América
Sr. Barack H. Obama

Recibe el fraterno saludo de Paz y Bien

A fines de 2014, previo a la presentación del informe del Comité de Inteligencia del Senado norteamericano sobre el “Programa de Detención e Interrogatorio de la CIA”, 12 Premios Nobel de la Paz te enviamos una carta solicitándote el cierre de todos los centros clandestinos de detención y tortura que Estados Unidos tiene alrededor del mundo, la cárcel de Guantánamo, y que se transparente al mundo qué política adoptará para respetar los tratados internacionales, incluidos la Convención de Ginebra y la Convención contra la Tortura de Naciones Unidas.

Hace poco hemos recibido tu cordial respuesta como colega Nobel, mencionando tu voluntad de “llevar este capítulo de la historia de Estados Unidos a su final”, lo que motiva mis siguientes palabras:

Como sabes, algunos de los firmantes de la carta somos sobrevivientes de las prisiones y la tortura. Yo personalmente fui víctima de persecución, cárcel y torturas por defender los derechos humanos frente a las dictaduras latinoamericanas enmarcadas en la Doctrina de la Seguridad Nacional y la “Operación Cóndor”, que financiaba y coordinaba Estados Unidos.

Fue esta lucha colectiva por la que me fue otorgado el Premio Nobel en 1980, que no asumí a título personal, sino en nombre de todos los pueblos de América Latina que sufrían la opresión de las dictaduras, y trabajaban por construir la paz. Por los misioneros, pastores, campesinos, obreros, profesionales, hombres y mujeres en todo el continente que estuvieron y estan al servicio del prójimo, exponiendo muchas veces sus vidas.

La “Escuela de las Américas” en Panamá, hoy llamada “Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica” con sede en EEUU, fue el centro norteamericano que formó a más de 60.000 militares y policías latinoamericanos en técnicas de tortura, ejecuciones, secuestros y otras violaciones de derechos humanos, para que luego las aplicasen y enseñen en sus respectivos países. Tanto las desclasificaciones de esos manuales, como los recientes documentos presentados por el Senado de tu país sobre las torturas de EEUU en el mundo, demuestran una política de seguridad nacional sistemática y consolidada que, como mencionas, “violan la ley estadounidense e internacional y ofenden a la dignidad humana”.

Por eso, con esperanza reconozco tu coraje para asumir lo que la gran mayoría de tus antecesores no hicieron: que Estados Unidos viola los derechos humanos y que es necesaria la voluntad del presidente junto al pueblo, y actores internacionales, para que esto no se repita Nunca Más.
Decir que cerrar la carcel de Guantánamo es un “imperativo nacional”, y que lo que allí sucede “debilita la seguridad nacional estadounidense”, es una señal que busca un cambio de paradigma, algo que sin dudas es muy valorable.

Todas las Américas esperan que esta nueva estapa de reestablecimiento de vínculos entre Cuba y EEUU, favorecido por el mensaje de diálogo y entendimiento del Papa Francisco, haga recapacitar al Congreso Nacional de Estados Unidos de cerrar este establecimiento, así como también el “Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica” y las distintas bases militares que Estados Unidos tiene en nuestra región.
Puedes contar con mi colaboración y apoyo solidario en estas tareas.

Te deseo lo mejor a tí y a tu familia, y al pueblo norteamericano y les deseamos mucha fuerza y esperanza, porque sabemos que otro mundo es posible.

Adolfo Pérez Esquivel

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