Author Archives: Prensa Pérez Esquivel

La CPM en las cárceles e institutos de la provincia de Corrientes

La Comisión por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires inspeccionó lugares de detención de Corrientes, tarea que viene desarrollando a fin de fortalecer el trabajo de los mecanismos de prevención de la Tortura del país. Junto al Comité contra la Tortura de esa provincia Adolfo Perez Esquivel y Roberto Cipriano Garcia estuvieron en la Unidad Penitenciaria N° 1, en la Unidad Nº 6 de San Cayetano y en el Centro de Contención de Jóvenes Gral. San Martín.

El presidente de la Comisión Provincial por la Memoria, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, y Roberto Cipriano García, secretario del organismo, estuvieron en la ciudad de Corrientes reunidos con el macanismo local de prevención de la Tortura, el Comité Contra la Tortura de la provincia, para discutir criterios sobre monitoreo a lugares de encierro e inspeccionar juntos tres  lugares de detención. “Necesitaban fortalecer el mecanismo local, que tiene serios problemas para funcionar, toda vez que carece del presupuesto necesario y no cuenta con estructura operativa ni personal, y por eso nos invitaron a esta jornada, con el fin de visibilizar estas dificultades y potenciar su trabajo” explicó Roberto Cipriano Garcia.

Las inspecciones fueron en la Unidad Penal Nº 1 de la capital, donde se alojan 450 personas condenadas por la justicia, la UP Nº 6, ubicada en San Cayetano que aloja 327 detenidos procesados y el Centro de Contención de Jóvenes Gral. San Martín, que alberga 21 jóvenes de 15 a 18 años.

La UP Nº 1 es una cárcel muy vieja y muy deteriorada con pésimas condiciones materiales de detención: humedad permanente por techos que se llueven, paredes de las que se desprenden los revoques, sin agua caliente en los pabellones y donde los servicios mínimos, como una canilla o el inodoro, son compartidos por 40 personas de un mismo sector. Leer el resto de esta entrada »

Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo

El Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, participó del acto de cierre de la marcha de organizaciones sociales, sindicales y sectores de la iglesia, reclamando “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”, que recorrió 13 kilómetros, desde el santuario de San Cayetano a la Plaza de Mayo.

 

Junto a la Madre de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, el titular del Serpaj remarcó la importancia de la plaza llena para exigir al gobierno nacional que cambie sus políticas: “Sólo en este año el gobierno ha generado 5 millones de nuevos pobres y la situación está cada vez más grave. No puede avanzar el hambre en nuestro país, el hambre es un crímen”, y agregó “las palabras del Papa Francisco de Techo, Tierra y Trabajo son consignas de lucha que defenderemos día a día”.

 

Hiroshima y Nagasaky. A 71 años de la Bomba contra la humanidad.

 

Hiroshima es la memoria trágica de ese 6 de agosto de 1945, a las 8.15 hs. El mundo fue sacudido por la violencia de la inauguración de la éra nuclear, cambiando el pensamiento y la vida de la humanidad. Henry Truman, ordenó arrojar la bomba atómica sobre Hiroshima y tres días después sobre Nagasaki, dejando devastación y muerte, con consecuencias dolorosas que perduran en el presente.

Hoy se cumplen 71 años del horror y aún hay quienes buscan justificar lo injustificable de la razón armada.

El horror desatado sobre Hiroshima y Nagasaky se extendió en el mundo, dejando abiertas las heridas en la memoria de los pueblos. La humanidad no puede olvidar los genocidios, holocaustos y las guerras. Debemos ser testigos de la memoria de los pueblos y saber que lo que sembramos recogemos.

En mis viajes a Japón, muchos pensamientos y sentimientos vuelven a mi mente y corazón. Hiroshima es uno de esos lugares en el mundo a los que necesito volver para tratar de comunicarme espiritualmente con aquellos seres que no están físicamente, pero permanecen en la memoria de la vida y renacen en los cerezos en flor, en tiempos sin tiempo, en caminos que sienten la impermanencia, en que todo pasa, en lo fugaz de la vida y la muerte, en todo el universo, desde cada lugar; como en los arrabales de la conciencia bordeando el espíritu, donde la primera víctima de toda guerra es la Verdad que los poderosos han sacrificado, y tratan de ocultar.

Las nuevas generaciones buscan descubrir lo ocurrido en las miradas, en los túmulos que guardan los cuerpos, y en las huellas dejadas en los caminos de vidas y esperanzas truncadas del pueblo japonés.

El tiempo transcurre en la inmovilidad del Ser, estamos frente al misterio insondable de Dios y el Universo.

La vida ha dejado marcas imborrables, los ancestros legaron la memoria y el dolor, y a la vez dejaron paso a la esperanza. A la resistencia que lleva a cambios profundos en la vida, preservando la memoria, su identidad. El cordón de plata que une el pasado y el presente.

Hiroshima se entrelaza en el ayer y el hoy. Pareciera que nunca fue el escenario de la tragedia que vivió y que duele en la conciencia y vida del pueblo japonés y surgen preguntas sin respuestas. ¿Cabe preguntarse si al mundo le importa las lágrimas de los oprimidos?

Al llegar al lugar se sienten el silencio interior en la brisa del aire, a la orilla del río Motoyasu. Río que abrazó en el dolor y el horror a miles de seres humanos muertos y los llevó al mar -dónde no se dejan huellas y donde el “Uno respira sin ningún soplo”-.

Desde dónde miren, está desafiante en su permanencia la cúpula descarnada y las voces de generaciones que partieron, sin irse y permanecen en el destino de Hiroshima.

No puedo olvidar el encuentro con el pequeño grupo de mujeres sobrevivientes de Hiroshima, los años han pasado y sus cuerpos quedaron marcados por el dolor. Con sencillez y dignidad decidieron transmitir la memoria que comparten con los peregrino y las nuevas generaciones, explican lo vivido en su niñez cuando el infierno de la bomba estalla y todo desaparece dejando sólo dolor y muerte y la desesperación de buscar a sus padres, a sus hermanos y amigos.

El tiempo transcurre en la inmovilidad del Ser con las mujeres niñas- ancianas, que nunca dejaron de permanecer y llevarnos al recorrido de cada túmulo, a sentir y ver la estructura de la cúpula de acero descarnada, epicentro de la bomba que estalla a 600 metros de altura y permanece como testimonio de la locura de toda guerra.

En el camino las mujeres dejan en cada túmulo un vaso con agua, en memoria de aquellos que continúan sedientos del impacto de la bomba y sienten la ausencia de los tiempos y la necesidad que la humanidad escuche el clamor del pueblo.

Son muchos los interrogantes y las preguntas sin respuesta.

¿Cómo fue posible tanta crueldad desatada sobre la ciudad de Hiroshima, la muerte de mujeres y niños no combatientes? ¿Cómo puede ser que el día 9 de agosto, arrojaron la segunda bomba sobre la ciudad de Nagasaki?

En el vuelo del Enola Gay, un Boeing B-29, resuenan las palabras del piloto al ver las consecuencias del impacto de la bomba dice: “¿Dios mío, qué hemos hecho?”.

En el museo de Hiroshima, que nace como un santuario, me encontré en el camino con “La Sombra en la Piedra”. Testigo de la masacre de la bomba, cuando un ser humano se desintegra y queda su sombra grabada en la piedra como un negativo fotográfico. Sombra que permanece y observa en el tiempo el camino recorrido de jóvenes, delegaciones del mundo que llegan para saber, conocer, sentir, rendir homenaje en aquellos que ya no están, recordar para que nunca más vuelva a ocurrir.

“La Sombra en la piedra” es conciencia de la humanidad. Puede sentir y ver florecer los cerezos, puede ver a los jóvenes que abren su esperanza en la vida.

Puede sentir a aquellos que han sobrevivido y recorren los mismos caminos de entonces y reencontrarse con las voces del silencio de sus seres queridos, en el río que fluye llevando su dolor y muerte y recordando que una gota de agua, es todo el río que guarda la memoria del tiempo, sin tiempo. Hiroshima es río de vida que nace de la muerte en la impermanencia del devenir de la humanidad.

He escrito varios relatos y conversaciones con las sobrevivientes que aún buscan encontrar respuesta: ¿por qué? La guerra no tiene explicación. Los responsables buscan palabras sin contenido, construyen discursos para justificar lo injustificable. Han sellado y robado la vida de miles de seres humanos en nombre de la sinrazón y los poderosos continúan acumulando armas nucleares que pueden destruir el mundo y ponen en riesgo nuestra casa común y toda forma de vida planetaria.

¿Será ese el destino de la humanidad? ¿El ser humano será víctima de si mismo?

Los interrogantes surgen en el pensamiento y conciencia de los pueblos. Debemos mirarnos en Hiroshima, testigo de ese momento que cambió el curso de la humanidad.

Las grullas son el mensaje de paz que nos cuestiona e interpela, como la niña que sabía que era víctima de la bomba y estaba contaminada por las radiaciones y sin embargo no perdía la esperanza, y antes de morir quiso dejar su legado: las grullas de la Paz.

Hay quienes ponen en subasta su conciencia y saberes que se compran y se venden, como los científicos y técnicos al servicio de la muerte y no de la vida.

Esa actitud del no querer ver y comprender está enraizada, procede de la “suspensión de la conciencia”. La suspensión de la conciencia en masa, en que todos juegan al mismo juego: hacer la guerra. Si todos hacen lo mismo, la responsabilidad se transforma en irresponsabilidad total y elude la culpabilidad.

Thomas Merton señala que: “la mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas”. Sin esa limpieza doméstica no podemos empezar a ver. Si no vemos no podemos pensar. La purificación debe empezar con los medios masivos.

Hiroshima es la conciencia viva de la humanidad, ha resurgido en la esperanza que otro mundo es posible. La necesidad de las nuevas generaciones de hacer memoria, que debe iluminar el presente, y saber que es en el presente donde la humanidad puede construir nuevos caminos y alternativas que hoy necesita la humanidad.

Por eso Lao Tzu dice:

“Ser grande es seguir adelante
Seguir adelante es estar lejos
Estar lejos es volver”

Adolfo Pérez Esquivel

 

 

Bicentenario de la Independencia Nacional: Soberanía o dependencia

Mañana se conmemoran en Argentina los 200 años de la declaración de su Independencia del imperio español. En el tiempo transcurrido hubo muchas luces y sombras en el caminar de nuestros pueblos, en sus luchas y esperanzas por mantener y reforzar la independencia y la soberanía.

Es imperioso recordar el reclamo del general José de San Martín al Congreso reunido en Tucumán para que se declare la independencia de España, cuando en Europa volvían a soplar los vientos de una restauración conservadora de la mano de la Santa Alianza y los intentos de recuperar las colonias pérdidas para los borbones. La decisión emancipadora de los patriotas de Tucumán, contrasta hoy en día con nuevas restauraciones conservadoras de servilismo colonial. Así vemos al presidente Gunga Din invitar al rey Juan Carlos a los actos de nuestro Bicentenario y al ministro de Economía pedir perdón a los empresarios españoles por las estatizaciones de YPF y Aerolíneas Argentinas, cuando éstos fueron responsables de la falta de inversiones y vaciamiento de esas empresas y hasta algunos de sus ex gerentes están presos.

La situación actual enciende luces preocupantes. Los gobiernos neoliberales en el continente, como el de Argentina, quieren dejar de lado el Mercosur para establecer acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, ingresar en la Alianza para el Pacífico y aceptar el Tratado del Trans-Pacífico –TPP– que promueve EE.UU., en suma, pretenden de- senterrar el ALCA.

Los condicionamientos que implican estos tratados conspiran contra toda política soberana de nuestros pueblos, dado que proponen una integración asociada a las transnacionales, que son ampliamente favorecidas con la liberalización de las transacciones comerciales y financieras. Además de otorgarles numerosos beneficios para asegurar mínimos riesgos en la inversión y máximas ganancias para sus casas matrices.

Las condiciones leoninas de sometimiento y subordinación que imponen estos tratados son a cambio de nada o de muy poco. Para estas políticas neoliberales, el trabajo es una mercancía y por lo tanto un costo a minimizar. Las políticas internas no contemplan desarrollos propios en materia de investigación y desarrollo, bienes de capital, ni favorecen las medianas y pequeñas empresas, ni la agricultura familiar, ni la redistribución de ingresos y los mercados internos.

Hagamos memoria sobre lo ocurrido hace tan sólo 10 años. Aquella gran movilización en Mar del Plata donde los movimientos sociales de distintos pueblos latinoamericanos nos congregamos para decirle NO AL ALCA, el Tratado de Libre Comercio que pretendía imponer EE.UU.. El rechazo fue contundente y se reafirmó el derecho de autodeterminación de los pueblos, cuando se encontraban reunidos los presidentes de América latina y el entonces presidente de los EE.UU. George Bush.

Además del TPP, para excluir a China del área de libre comercio, EE.UU. promueve hacia el Este el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), para excluir a Rusia. La sumisión a la geopolítica de EE.UU. nos llevará irremediablemente a destruir la capacidad productiva y desarrollo de nuestros países en favor de los grandes centros del poder, agudizando los conflictos y las desigualdades, debilitando las instituciones y entregando nuestra soberanía aún más. Nos llevarán a la re-colonización de nuestros países, para volver a llevarse nuestros bienes y recursos naturales.

El TPP, el TTIP y el TiSA son tres tragedias para la humanidad, la prueba de esto es que están siendo negociados en secreto a espaldas de los pueblos. Lo poco que sabemos fue filtrado por Wikileaks confirmando la gravedad de estos acuerdos: las empresas estarán protegidas de las leyes nacionales y quedarán libres de sanciones.

Hagamos memoria. La historia ha confirmado en demasiadas ocasiones, que las empresas multinacionales no vienen a desarrollar la vida de los pueblos, vienen a explotar, a saquear los bienes y recursos. Así como también ha confirmado que la deuda externa que ofrecen los organismos multilaterales y las potencias buscan convertirla en la “deuda eterna” que les permita condicionar y disuadir toda búsqueda de soberanía, mientras los pueblos deben pagarla con desempleo y hambre.

El gobierno de Cambiemos privilegia la alianza con los EE.UU. y se aleja de los acuerdos regionales, como el Mercosur, la Unasur y la Celac. Así lo demuestra el repudiable apoyo al golpe blando en Brasil y el viaje que hizo a Chile como observador en el encuentro de la Alianza del Pacífico. A 200 años de la Independencia Nacional, el gobierno de Macri nos lleva nuevamente a la recolonización, y estos primeros seis meses de gobierno son sólo una muestra. Todas las flores fueron para los poderosos y para el pueblo sólo hubo pobreza, despidos, ajuste y represión.

La defensa de la autodeterminación de los pueblos y la integración regional, va más allá de los gobiernos de turno. Los pueblos no podemos ser espectadores de las políticas impuestas, somos protagonistas con derecho a confrontar los actos que nos vulneran para que se respeten nuestros derechos. La Independencia hoy significa más que nunca democracia participativa e igualdad, si queremos construir un país libre y soberano, debemos fortalecer las alianzas regionales como sucedió hace 200 años en la Patria Grande, exigir el fin de las negociaciones secretas del TPP y TTIP. Mientras tanto, los movimientos populares enfrentaremos estas amenazas como se hizo contra el ALCA hasta derrotarlos. No olvidemos que la soberanía no se regala, se construye.

Por Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz.

Publicado en el diario Página/12 el día 8 de julio de 2016: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-303732-2016-07-08.html

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