Sobre el final de su estadía en nuestra ciudad, Adolfo Pérez Esquivel visitó junto al secretario de Desarrollo Social del Municipio Julio Elichiribehety, la Escuela 11 donde compartió con los chicos, sus padres y alumnos, una charla que -gracias a las oportunas preguntas de los niños- se convirtió en un diálogo abierto entre el Premio Nobel de la Paz y la comunidad educativa.
Pérez Esquivel había manifestado su intención de visitar una escuela primaria de la ciudad -ya lo había hecho con el Polimodal Universitario de Olavarría que lleva su nombre- y en función del trabajo común que lleva el Municipio con la Escuela 11, el funcionario lunghista ofreció esa posibilidad.
El Nobel de la Paz, fue recibido con un caluroso aplauso por los cerca de 400 alumnos que concurren a la Escuela, junto a las autoridades del establecimiento y los padres, que se acercaron para escuchar a uno de los máximos referentes de los Derechos Humanos del país.
Luego de las primeras palabras de Pérez Esquivel, quien instó a los más chicos a mantener «la sonrisa de cada día», comenzaron las preguntas de los niños que transformaron la presencia del Premio Nobel, en un verdadero espacio de diálogo, en un clima de respeto y alegría.
«¿Cómo fue su familia?»; «¿A qué escuela iba?»; «¿Cómo era cuando de chico?», fueron algunas de las preguntas que surgieron entre los chicos, mientras que los más grandes manifestaron su preocupación por la violencia escolar.
«Hay que cuestionarse las referencias de violencia que se encuentran en la comunidad y sobre todo en la televisión, para responder esa pregunta», aseguró Pérez Esquivel quien sostuvo que «la TV genera mensajes de violencia, no de paz».
«Los chicos lo sienten y lo internalizan, y eso genera conductas violentas que no pueden ser entendidas como un problema que debe encarar la escuela solamente: hay una responsabilidad inicial que es la de los padres, porque las conductas de los jóvenes son consecuencia de otras cosas, que fundamentalmente están relacionadas con el mundo de los adultos.
De otra manera, sólo nos quedamos analizando los efectos, sin buscar las causas».