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Democracias golpe a golpe

El gobierno democrático de Brasil cayó bajo la intriga palaciega de diputados y senadores, la complicidad de sectores jurídicos y empresariales. El Parlamento criminalizó un acto de gobierno público y legal que habían utilizado otros gobiernos y, sin que hubiese un delito comprobado -como exige la Constitución-, destituyó a Dilma Rousseff.

Se aplicó la metodología de “Golpe de Estado Blando”, ya experimentado en Honduras y Paraguay, abriendo una seria advertencia a actuales y futuros gobiernos del continente que intenten ampliar márgenes de soberanía y aumentar la distribución de ingresos hacia los pueblos.

En mi reciente viaje a Brasil pude hacer lo que varios organismos internacionales no pudieron: me reuní con la presidenta, los senadores oficialistas y opositores, con el presidente del Supremo Tribunal Federal, el Secretario General de la Conferencia Nacional de Obispos y los movimientos sociales. Los detalles los publiqué en Folha de S. Paulo. Esto me permitió una mirada lo suficientemente amplia de lo que ocurre allí como para saber que hay sectores que no tienen intenciones de resolver la actual crisis política y económica, sino navegarla para dirigirlo todo, sin más permiso que el que ellos mismos se otorgaron.

Luego del desplazamiento de la presidenta, el Secretario General de UNASUR dijo que “pone en riesgo la estabilidad democrática de la región”; el de la OEA consideró que genera “inseguridad jurídica” y elevó una consulta a la Corte Interamericana de Derechos Humanos; El Salvador desconoció al gobierno interino y llamó a su embajadora; los países de la alianza ALBA integrada por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Ecuador y Bolivia dijeron que se trató de un “golpe”; y Chile y Uruguay mostraron su “precupación”.

El primer gobierno en reconocer el golpe y pedir que se “respete el proceso institucional” fue el de Mauricio Macri, en sintonía con el pedido de la administración de Barack Obama de “confiar en las instituciones brasileras”.

Domesticar a gobiernos y recolonizar América Latina es el objetivo. Lo que la derecha no logra conseguir por las urnas, buscará alcanzarlo mediante la destitución ilegal de presidentes, la privatización de empresas del Estado, y la entrega de recursos naturales.

No soy de creer en las casualidades. Según documentos revelados por Wikileaks, el actual depositario de la presidencia, Michel Temer, fue colaborador de la inteligencia norteamericana entregando documentos sensibles a su embajada. Y la actual Embajadora de Estados Unidos en Brasil es la misma que estaba en Paraguay cuando se realizó el golpe destituyente a Lugo.

Por su parte Temer ya anunció sus próximas medidas económicas no votadas por el pueblo de Brasil: aumentar impuestos, “privatizar todo lo que se pueda” (sic), y reducir el gasto público y social. Para eso conformó un gabinete que confirma sus prioridades: no hay ninguna mujer, ningún indio, ni mulato. Todos hombres blancos y millonarios. Incluyendo al mayor vendedor de soja del mundo como responsable del Ministerio de Agricultura, y muchos involucrados en graves casos de corrupción que se supone vinieron a combatir.

Ninguna Democracia ni gobierno electo es perfecto. Pero no podemos permitir que grupos conspiradores violen la Constitución en nombre de su defensa. Toda Democracia es perfectible si cuenta con participación social. Hoy está en cuestionamiento la democracia delegativa, donde el pueblo vota, queda por cuatro años en estado de indefensión, y los gobernantes hacen lo que quieren y no lo que deben. El desafío actual es pasar a la democracia participativa, donde la sociedad decida sobre los grandes problemas que afectan al país, en vez de los grandes núcleos de poder económico internos y externos. A los pueblos de Nuestra América nos queda la resistencia social, cultural y política para defender los derechos de todos, incluidas nuestras democracias.

Publicado en el Diario Página/12 el día 17 de mayo de 2016: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-299488-2016-05-17.html

Reunión en Planalto: Pérez Esquivel manifestó su solidaridad a la Presidenta Dilma Rousseff

Este jueves por la mañana la Presidenta de la República Federativa del Brasil, Dilma Rousseff, recibió en el Palacio del Planalto al Premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, quien le transmitió su apoyo frente a lo que considera un “intento Golpe de Estado blando contra la Constitución y la democracia brasilera”.

“Estamos muy preocupados por lo que está sucediendo en Brasil y hemos venido a traerte a tí y al pueblo brasilero nuestra solidaridad en defensa de la democracia”, expresó el referente latinoamericano de derechos humanos durante la reunión que duró unos 30 minutos. La Presidenta Roussef se mostró agradecida por el apoyo “de una persona con tanta credibilidad dentro de Brasil y América Latina”.

“La UNASUR y el MERCOSUR ya expresaron su preocupación, si prospera el impeachment sin haber ningún delito deberían aplicar la carta democrática, lo que demuestra que uno de los objetivos de los destituyentes es atacar la integración regional y el BRICS”, analizó Pérez Esquivel, y agregó que “esto no es casualidad, la derecha apoyada por EEUU ya golpeó al MERCOSUR destituyendo a Lugo en Paraguay y dilatando el ingreso de Venezuela, y destituyeron a Zelaya en Honduras atacando al proyecto de integración del ALBA. En todos los casos aumentó la violencia y las políticas neoliberales contra los pueblos”.

En la reunión Pérez Esquivel también mencionó a la Argentina “allí la derecha ganó democráticamente pero el modelo es el mismo. En el Gobierno hay que muchos hablan de corrupción pero no les interesa atacarla, porque el objetivo de fondo es revertir políticas sociales de Estado. En Argentina, Macri hizo campaña hablando de pobreza cero pero en sus primeros 100 días generó 1,4 millones de nuevos pobres según la Universidad Católica Argentina. También habló de honestidad pero él y algunos de sus ministros están involucrados en los ‘Panama Papers’. Los únicos impuestos que redujo fue a las grandes corporaciones”.

Pérez Esquivel concluyó luego de la reunión que “las disputas políticas no se solucionarán con un impeachment, lo que el pueblo de Brasil necesita es más democracia, más transparencia y participación, no que un grupo de opositores acusados de corrupción violenten la constitución. Debemos hacer memoria porque estamos viviendo una nueva generación de golpe de Estado”.

Por la tarde el Premio Nobel de la Paz habló a los senadores de Brasil en la sesión del Senado Federal, causando mucha incomodidad en la oposición: “Vengo aquí a Brasil trayendo la solidaridad y el apoyo de mucha gente de América Latina y la mía personal para que se respete la continuidad de la Constitución y el derecho del Pueblo a vivir en Democracia. Creo que en este momento de grandes dificultades es posible un Golpe de Estado”.

Luego se reunió con el Secretario General de la Confederación Nacional de Obispos del Brasil, Leonardo Steiner, quien le expresó su preocupación por “el crecimiento del odio y la intolerancia en Brasil, así como el descreimiento de la política y las dirigencias”, en este sentido le pareció un hecho “muy grave que un Diputado Nacional haya hecho apología de la dictadura y la tortura para justificar su voto a favor del impeachment, y que no haya tenido ninguna sanción por parte de la oposición”.

Y finalizó el día reuniéndose con el Presidente del Supremo Tribunal Federal de Justicia de Brasil, Dr. Ricardo Lewandowski, quien le transmitió las diferentes posturas que existen hasta ahora dentro del tribunal con respecto al impeachment a la Presidenta Dilma Rousseff.

Luego viajará a Curitiba y Porto Alegre para visitar asentamientos del Movimiento de los Sin Tierra y a participar de los actos por día internacional del trabajador.

Solidaridad con Dilma y Lula / Solidariedade com Dilma e Lula

Tenemos que estar atentos a los cambios que se producen en el continente. Durante décadas oscurantistas vivimos dictaduras impuestas mediante golpes de Estado y luego el retorno de los gobiernos constitucionales y las democracias frágiles en los años 80′s y 90′s, que se fueron fortaleciendo en el tiempo con gran esfuerzo, tratando de encontrar caminos de desarrollo y resistencia en su lucha contra la pobreza, el hambre y la marginalidad.

Luego de un período de grandes avances en el siglo XXI, hoy la región está viviendo situaciones conflictivas, con nuevos intentos de desestabilización de instituciones democráticas en países con gobiernos progresistas.

Nos preocupan los ataques de la oposición política, los medios de comunicación y sectores del poder judicial contra la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue recientemente víctima de un gran operativo policial para llevarlo detenido. Una clara y desmedida acción política, que sólo buscó generar el desprestigio público del ex mandatario, acusándolo de corrupción para que parezca culpable sin nada se haya demostrado.

La oposición política y sus aliados han iniciado una fuerte campaña para derrocar a la presidenta Dilma y destruir al PT, utilizando la metodología de golpe blando, impuesta en el continente para derrocar al ex presidente Manuel Zelaya en Honduras y a Fernando Lugo en Paraguay, con la complicidad del poder judicial y/o parlamentario, las fuerzas armadas, corporaciones empresariales y el aval de Estados Unidos.

Golpes que se suman a los intentos de golpes de Estado con acciones violentas como el de Venezuela en 2002, fracasado por la movilización popular en defensa de Hugo Chávez. El alzamiento policial contra el presidente Rafael Correa de Ecuador en 2010, fracasado por la rápida intervención de la UNASUR. Y los del presidente de Bolivia, Evo Morales, que sufrió varias envestidas y acciones violentas dirigidas a derrocarlo.

Hoy el gobierno de Venezuela, sufre el asedio de la guerra económica para generar hartazgo como sucedió en el planificado golpe de Estado de 1973 en Chile. Mientras que la oposición sigue intentando revocar al presidente Nicolás Maduro, como en su momento intentaron y fracasaron con Chávez.

Hay grandes intereses económicos y políticos que buscan desgastar y provocar todo el daño posible para desprestigiar a ciertos gobiernos -y no otros- buscando quitarle el apoyo de sus pueblos.

Casi todos los políticos que apoyan el impeachment a Dilma tienen varios procesos penales en curso por actos de corrupción. Esto indica que esa no es la variable determinante, sino que lo que está en juego es la orientación de las políticas de Estado y quien las debe llevar a cabo.

La corrupción no se combate violando la Constitución. Se combate con transparencia y más democracia. Transparencia no sólo del poder ejecutivo, sino también de los poderosos poderes judiciales y sus funcionarios.

Quiero expresar mi solidaridad y apoyo a Dilma y Lula, por su servicio al pueblo brasileño y la unidad continental. Y también hacer un llamado al pueblo brasileño a evaluar críticamente los aportes realizados, sin dejarse arrastrar por quienes buscan desestabilizar al país provocando los golpes blandos.

El progresismo latinoamericano sabe perder elecciones porque es democrático. Los últimos ajustados comicios de Argentina y Bolivia son otro claro y reciente ejemplo de esto. Quienes no saben perder y piden y apoyan el neogolpismo en nombre de la democracia, de su vocación autoritaria, o de su impoluta moralidad, no son muy diferentes a quienes antes apoyaban o callaban con las dictaduras genocidas de nuestro continente.

Los gobiernos progresistas permanentemente atacados por osar tomar medidas contra los poderosos y a favor de la redistribución del ingreso, deben replantearse sus estrategias de diálogo y construcción de confianza y consensos, con el fin de evitar confrontaciones estériles que los alejen del apoyo popular. Deben tener la capacidad de inicitiva para proponer la esperanza en el cambio de estructuras de dependencia y desigualdad que nuestra región necesita, y que también el Papa Francisco ha señalado cuando pidió que “digamos NO a las viejas y nuevas formas de colonialismo” para que no haya “ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez”.

Ninguna democracia es perfecta, pero son perfectibles, si existe la voluntad política de los pueblos y sus gobernantes democráticamente elegidos.

Esperamos que el hermano pueblo de Brasil pueda desandar este camino para no abandonar las buenas políticas de Estado que ha logrado conquistar y le pertenecen, y no tengan que vivir una avanzada de políticas antipopulares como las que hoy vivimos en Argentina.

Publicado en el portal Telesurtv el día martes 15 de marzo de 2016.

Solidariedade com Dilma e Lula

Temos que estar atentos às mudanças que ocorrem no continente. Durante Leer el resto de esta entrada »

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