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¿Y ahora quién podrá defendernos?

Parece mentira, pero los argentinos hace seis años que no tenemos Defensor del Pueblo. Las organizaciones sociales desde siempre venimos defendiendo las causas populares con mucho esfuerzo, y así lo seguiremos haciendo, pero resulta inaceptable que los representantes electos por el pueblo no le den al pueblo argentino una herramienta institucional tan importante como la del Defensor.

Valdría la pena preguntar si alguno cree que en el país no hay vulneraciones a los derechos humanos, que no hay problemas con la vivienda, con la educación, la salud, con los servicios públicos, con la libertad de expresión, con el empleo, con los pueblos indígenas, el medio ambiente, con la identidad y la privacidad, o con la violencia institucional.
No sólo hemos llegado al punto de que la Corte Suprema de Justicia tenga que exigirle al Congreso cubrir esa vacante, sino que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, también instaron al Estado argentino a que designe al Defensor del Pueblo o, en otras palabras, a que respete su propia Constitución.

No se trata de un capricho, esta institución tiene mucha importancia porque posee legitimación procesal para presentarse en sede judicial en defensa de los pueblos afectados por los derrames de la megaminería, por la contaminación de los agrotóxicos, para defender los derechos de los niños, los abusos de las empresas de servicios y para defender el derecho a la tierra, techo y trabajo; entre otros tantos temas apremiantes.

Así como lo exigimos cuando la mayoría parlamentaria era del peronismo, también lo exigimos ahora: los argentinos tenemos derecho a un Defensor del Pueblo que colabore activa, autónoma e independientemente en la promoción y protección de nuestros derechos fundamentales. Y más aún en la actual situación que vive el país, donde la gestión de Cambiemos está haciendo crecer a niveles exponenciales el endeudamiento, el desempleo, la pobreza y la indigencia.
Sin embargo, cubrir la vacante no es suficiente, porque el cargo no puede ser para cualquiera. Por este motivo, 55 organizaciones adherimos a la campaña para exigir al Congreso Nacional que la elección involucre un mecanismo participativo, que garantice que el/la nuevo/a Defensor/a reúna las condiciones de idoneidad técnica y moral, independencia de criterio y compromiso en la defensa de los derechos humanos (ver www.acij.org.ar).

Lamentablemente la actual Ley 24.284 sólo exige que los candidatos sean argentinos y tengan más de 30 años. No exige audiencias públicas, ni concursos, ni establece mecanismos de impugnación, es más, permite que el cargo se elija a espaldas del principal interesado: el pueblo.

Por eso nos alarma escuchar los nombres de algunos/as de los candidatos/as en danza. Muy pocos conocen el país, tienen diálogo con distintos espacios políticos, idoneidad técnica, una trayectoria intachable y un perfil independiente del actual gobierno.

Así como también nos alarma el desfasaje de la actual normativa con las atribuciones que este organismo necesita para cubrir las necesidades de la Argentina, ya que el Defensor no tiene permitido ejercer control sobre el Poder Legislativo, el Judicial, ni sobre los organismos de defensa y seguridad.

Por eso creemos que la Defensoría no puede tener una normativa desactualizada con respecto a la Argentina actual, ni tampoco se la puede tratar como un puesto más para “repartir”, como si fuese una presidencia de comisión. Esperamos que los representantes en el Congreso tengan la sensatez de garantizar que el nuevo Defensor/a no nazca de un mero intercambio de acuerdos palaciegos a puertas cerradas, sino que sea legitimado/a por el pueblo para recuperar y fortalecer sus funciones sociales.

Adolfo Pérez Esquivel

Premio Nobel de la Paz

Pueblicado en el diario Perfil el domingo 18 de septiembre de 2016: http://www.perfil.com/columnistas/y-ahora-quien-podra-defendernos.phtml

Bicentenario de la Independencia Nacional: Soberanía o dependencia

Mañana se conmemoran en Argentina los 200 años de la declaración de su Independencia del imperio español. En el tiempo transcurrido hubo muchas luces y sombras en el caminar de nuestros pueblos, en sus luchas y esperanzas por mantener y reforzar la independencia y la soberanía.

Es imperioso recordar el reclamo del general José de San Martín al Congreso reunido en Tucumán para que se declare la independencia de España, cuando en Europa volvían a soplar los vientos de una restauración conservadora de la mano de la Santa Alianza y los intentos de recuperar las colonias pérdidas para los borbones. La decisión emancipadora de los patriotas de Tucumán, contrasta hoy en día con nuevas restauraciones conservadoras de servilismo colonial. Así vemos al presidente Gunga Din invitar al rey Juan Carlos a los actos de nuestro Bicentenario y al ministro de Economía pedir perdón a los empresarios españoles por las estatizaciones de YPF y Aerolíneas Argentinas, cuando éstos fueron responsables de la falta de inversiones y vaciamiento de esas empresas y hasta algunos de sus ex gerentes están presos.

La situación actual enciende luces preocupantes. Los gobiernos neoliberales en el continente, como el de Argentina, quieren dejar de lado el Mercosur para establecer acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, ingresar en la Alianza para el Pacífico y aceptar el Tratado del Trans-Pacífico –TPP– que promueve EE.UU., en suma, pretenden de- senterrar el ALCA.

Los condicionamientos que implican estos tratados conspiran contra toda política soberana de nuestros pueblos, dado que proponen una integración asociada a las transnacionales, que son ampliamente favorecidas con la liberalización de las transacciones comerciales y financieras. Además de otorgarles numerosos beneficios para asegurar mínimos riesgos en la inversión y máximas ganancias para sus casas matrices.

Las condiciones leoninas de sometimiento y subordinación que imponen estos tratados son a cambio de nada o de muy poco. Para estas políticas neoliberales, el trabajo es una mercancía y por lo tanto un costo a minimizar. Las políticas internas no contemplan desarrollos propios en materia de investigación y desarrollo, bienes de capital, ni favorecen las medianas y pequeñas empresas, ni la agricultura familiar, ni la redistribución de ingresos y los mercados internos.

Hagamos memoria sobre lo ocurrido hace tan sólo 10 años. Aquella gran movilización en Mar del Plata donde los movimientos sociales de distintos pueblos latinoamericanos nos congregamos para decirle NO AL ALCA, el Tratado de Libre Comercio que pretendía imponer EE.UU.. El rechazo fue contundente y se reafirmó el derecho de autodeterminación de los pueblos, cuando se encontraban reunidos los presidentes de América latina y el entonces presidente de los EE.UU. George Bush.

Además del TPP, para excluir a China del área de libre comercio, EE.UU. promueve hacia el Este el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), para excluir a Rusia. La sumisión a la geopolítica de EE.UU. nos llevará irremediablemente a destruir la capacidad productiva y desarrollo de nuestros países en favor de los grandes centros del poder, agudizando los conflictos y las desigualdades, debilitando las instituciones y entregando nuestra soberanía aún más. Nos llevarán a la re-colonización de nuestros países, para volver a llevarse nuestros bienes y recursos naturales.

El TPP, el TTIP y el TiSA son tres tragedias para la humanidad, la prueba de esto es que están siendo negociados en secreto a espaldas de los pueblos. Lo poco que sabemos fue filtrado por Wikileaks confirmando la gravedad de estos acuerdos: las empresas estarán protegidas de las leyes nacionales y quedarán libres de sanciones.

Hagamos memoria. La historia ha confirmado en demasiadas ocasiones, que las empresas multinacionales no vienen a desarrollar la vida de los pueblos, vienen a explotar, a saquear los bienes y recursos. Así como también ha confirmado que la deuda externa que ofrecen los organismos multilaterales y las potencias buscan convertirla en la “deuda eterna” que les permita condicionar y disuadir toda búsqueda de soberanía, mientras los pueblos deben pagarla con desempleo y hambre.

El gobierno de Cambiemos privilegia la alianza con los EE.UU. y se aleja de los acuerdos regionales, como el Mercosur, la Unasur y la Celac. Así lo demuestra el repudiable apoyo al golpe blando en Brasil y el viaje que hizo a Chile como observador en el encuentro de la Alianza del Pacífico. A 200 años de la Independencia Nacional, el gobierno de Macri nos lleva nuevamente a la recolonización, y estos primeros seis meses de gobierno son sólo una muestra. Todas las flores fueron para los poderosos y para el pueblo sólo hubo pobreza, despidos, ajuste y represión.

La defensa de la autodeterminación de los pueblos y la integración regional, va más allá de los gobiernos de turno. Los pueblos no podemos ser espectadores de las políticas impuestas, somos protagonistas con derecho a confrontar los actos que nos vulneran para que se respeten nuestros derechos. La Independencia hoy significa más que nunca democracia participativa e igualdad, si queremos construir un país libre y soberano, debemos fortalecer las alianzas regionales como sucedió hace 200 años en la Patria Grande, exigir el fin de las negociaciones secretas del TPP y TTIP. Mientras tanto, los movimientos populares enfrentaremos estas amenazas como se hizo contra el ALCA hasta derrotarlos. No olvidemos que la soberanía no se regala, se construye.

Por Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz.

Publicado en el diario Página/12 el día 8 de julio de 2016: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-303732-2016-07-08.html

Adiós mango ingrato te vas y me dejas pato

 

Haciendo memoria recordé que hace unos años en la verdulería del barrio, me dieron de vuelto un billete de 2 pesos, moneda nacional de curso legal”. que tenía escrito con bolígrafo una frase que decía: “Adiós mango ingrato te vas y me dejas pato”; lo conservé durante varios años.

No resulta fácil vivir en este país donde “con la promesa del futuro sacrifican el presente”, y donde el mango ingrato se va y nos deja pato.

El peligro está latente. A seis meses del gobierno de Cambiemos nos preocupa que no hay una flor y eso es grave. La política de Cambiemos prioriza el capital financiero por sobre la vida del pueblo. La promesa electoral de “Pobreza 0” se convirtió en la política de “Impuestos 0” para los ricos, mientras no para de crear millones de nuevos argentinos empobrecidos, y veta la ley antidespidos para continuar fomentando más despidos.

El gobierno no encontró al país tan enmarañado como dice que lo encontró, y sus flamantes acusaciones de corrupción offshore no tienen nada que envidiarle al anterior. Se decidió al pago de la deuda externa y eterna, inmoral e injusta a los “fondos buitres”, que compraron por nada y quieren todo. Y además ya contrajo de una vez una cantidad exhorbitante de deuda externa. Como no se ha conocido nunca en nuestra historia.

También indigna ver como desfinancian universidades y cierran centros educativos como las orquestas juveniles. Era un avance y orgullo nacional e internacional, que los chicos aprendisen música que les permitiese integrarse y soñar con un mundo mejor y hacerlo realidad. La decisión de dejar a más de 3 mil docentes sin trabajo y silenciar las orquestas en el país, es silenciar el alma y la esperanza de más de 20 mil chicos y chicas.

La gran inversión de un país es la educación como práctica de la libertad, de la conciencia crítica y valores, los profesionales, científicos, técnicos, artistas y trabajadores deben ser apoyados por el Estado.

Como si fuera poco se silencian voces de medios de comunicación y periodistas que pueden ser discordantes con el gobierno. Nos llevan a lo peor del pensamiento único. Hay que tener presente que la riqueza de los pueblos es la diversidad y no la uniformidad. El pueblo no puede someterse al monocultivo de las mentes, ya pasamos eso y es necesario recordar que en los monocultivos no hay pájaros, abejas, mariposas, sapos porque han matado la biodiversidad.

Estamos en un país donde siempre se comienza y nada se termina. No es cierto que lo que hizo el gobierno anterior no sirve para el gobierno actúal. No todo lo que hizo el gobierno anterior fue negativo, hay que separar la paja del trigo.

La democracia es un camino a construir con la participación del pueblo que es el gran maestro y constructor de la historia.

Adolfo Pérez Esquivel

Para quienes mandan a callar al papa Francisco

Recientemente hemos escuchado diversas expresiones de dirigentes de la alianza Cambiemos y de socios colaterales indignarse con el papa Francisco por sus presuntas intervenciones en política interna. Más aún, el coro llamaba a callar al Santo Padre, que al parecer puede intervenir por la paz en Siria, reconocer el Estado palestino, denunciar el narcotráfico y la violencia en México, interpelar a la Unión Europea para que asuma responsabilidades solidarias con el drama de los refugiados, por citar sólo algunos ejemplos, pero según ellos no puede emitir gesto alguno sobre su propio país.

Quisiera recordar que cuando fuimos a ver a Francisco con el qarashe qom Félix Díaz, también el oficialismo de entonces habló de intervención en asuntos internos del Santo Padre y nos acusó de ser financiados en el viaje por el multimedios Clarín, nada más equívoco dado que fuimos con el apoyo de la orden de los Pasionistas. En ese entonces las comunidades aprobaron el viaje para lograr interpelar al gobierno de entonces a que atendiera las demandas de los pueblos originarios, y para frenar las intimidaciones de la que era objeto la comunidad qom de parte del gobierno formoseño.

Ahora, con un nuevo gobierno que proclama su voluntad de diálogo, aparecen nuevas soberbias, aún peores que las anteriores, donde descuentan tener asegurado el “paraíso eterno” y erigidos en fiscales de la república mandan a callar al Papa. En actitud patoteril, procuran cobertura mediática para disciplinar a los obispos locales y deslegitimar la prédica del propio Francisco.

Se llegó a acusar al Santo Padre de empoderar a los violentos, por un gesto de misericordia como enviarle un rosario a la Diputada del Parlasur Milagro Sala. Si algo caracteriza al actual pontífice, es su compromiso por la paz y la justicia, por el diálogo y la concordia de los pueblos. Los “republicanistas” debieran tratar de ser coherentes con su prédica de diálogo. Debieran empezar por no judicializar la protesta social que sus políticas están generando. La detención de Sala es un caso testigo de judicialización de la protesta, una causa plagada de irregularidades, por lo cual debería ser liberada de inmediato. Si existen otras acusaciones vinculadas al manejo de planes financiados con fondos públicos, debieran ser tramitadas con el debido proceso. Todos queremos transparencia en el manejo de los fondos públicos; de existir irregularidades, el Estado dispone de muchas instancias y herramientas para poder intervenir. El gobierno jujeño, al judicializar la protesta social y a la vez denunciar presuntos delitos mezcló no inocentemente ambos temas, lo cual ha permitido que opere una fuerte ofensiva mediática asociando violencia y corrupción con los movimientos sociales en su totalidad. En la lucha contra la corrupción nos encontraremos unidos todos los argentinos de bien, en la judicialización de la protesta estarán sólo los que no quieren la justicia y el respeto del derecho de los pueblos en nuestro país.

Si verdaderamente quieren avanzar en una cultura de diálogo, donde se respete la pluralidad y diversas de opiniones, debieran empezar a comprender que toda la prédica del papa Francisco parte de la comprensión del evangelio desde la opción preferencial de los pobres, los humildes y excluidos del sistema. Si sus intervenciones pueden interpelar a diversos gobiernos del mundo y de nuestro país, será para que se tome conciencia en pos de una sociedad justa y fraterna para todas y todos.

Sería bueno que varios funcionarios actuales, que han leído algo de budismo, reciban los llamados de atención para que logren el “súbito despertar” y se enteren de que para lograr la pobreza cero deben tomar el camino contrario al que adoptaron. En ese caso las protestas sociales quedarán en el camino porque se habrán realizado la justicia y el bienestar para nuestro pueblo.

*Premio Nobel de la Paz.Presidente del Serpaj y de la Comisión Provincial por la Memoria.

Publicado en el Diario Perfil el día domingo 13 de marzo de 2016.

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