Pérez Esquivel en la TV Pública

“La paz no es la ausencia del conflicto” expresó Pérez Esquivel. “Nadie puede dar lo que no tiene. Si yo no tengo la paz en mi, no la puedo compartir[...] Es cuando uno ve que cuando termina una guerra no se llega a la paz. El vencedor le pone sus códigos al vencido. [...] La paz se llega cuando hay una comprensión y cuando tenemos los mismos derechos en la diversidad. La gran riqueza de los pueblos se genera en la diversidad. Como fue la madre tierra, nunca nos dio monocultivos. Ahí ves la relación entre las personas y los pueblos. Ahí esta la paz, que queremos de la vida. Tenemos dos cosas para compartir: una es el pan que alimenta el cuerpo, el pan que alimenta el espíritu, y la otra es la libertad. Sin libertad no se puede amar. [...] Amar a nuestro pueblo, a nuestro prójimo, amar la vida, a la humanidad, a la madre naturaleza. No es ese amor fácil vacío.[...] Tenemos que hacer caminar la palabra, ¿pero hacia dónde camina la palabra? Con una palabra podemos amar, y también destruir”.

Adolfo Pérez Esquivel estuvo en el programa “Cada Noche” emitido por la TV Pública.  Dicho ciclo tiene la característica de ser conducido por distintas personalidades de los medios en cada una de sus ediciones. Esta vez le tocó ser entrevistado al Premio de La Paz en Argentina por Silvina Chediek . Los invitamos a compartir y escuchar sus palabras.

 

 

 

 

 

 

Venezuela dividió a dos Premios Nobel de la Paz latinoamericanos

En el marco del seminario VoyxlaPaz, organizado por la Fundación para la Democracia Internacional, realizado en la Ciudad de Rosario con 5 premios Nobel de la Paz, el tema Venezuela no escapó de los debates. Mientras el Premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, defendió al gobierno electo democraticamente de Venezuela, el Premio Nobel de Costa Rica, Oscar Arias, dijo que en Venezuela no hay democracia. Aquí el video del debate…

Beneficio a los represores: suprema vergüenza

El gobierno ha iniciado una campaña de desarmar la política de DDHH. Empezó con funcionarios que cuestionaban la cantidad de desaparecidos y muertos por la dictadura militar, afirmando que el número de desaparecidos era menor, es decir, hicieron que el problema sea poner en duda a los millones de argentinos que decimos que son 30 mil y no el plan sistemático regional de exterminio que afectó a todo el pueblo y a la humanidad. ¿Acaso alguien cuestiona que en los campos de concentración nazi murieron seis millones de judíos? ¿Quién cuestiona que el genocidio armenio cometido por las tropas turcas asesinó a un millón y medio de personas? Sólo los nazis, sólo el Estado turco.

Los desaparecidos son los ausentes siempre presentes. La desaparición es un delito de lesa humanidad que no deja de transcurrir hasta que no aparezcan las personas ausentes. ¿Quién explica a las madres y familiares víctimas de la represión que los genocidas reciban beneficios, cuando hasta la fecha ni siquiera hay arrepentimiento por los crímenes cometidos y no dan información alguna sobre el paradero de sus seres queridos?

La Corte Suprema ha justificado lo injustificable para beneficiar a los represores que cometieron crímenes de lesa humanidad. Por tres votos contra dos, equipararon los crímenes de lesa humanidad con delitos comunes para reducir sus penas. La paradoja es que para los detenidos por estos delitos comunes, no se otorgan los mismos beneficios. Y en paralelo se endurecen las leyes penales y de ejecución para que permanezcan más tiempo detenidos, sosteniendo el discurso de mayor seguridad. Se parte del supuesto de que los represores en libertad, no afectarían la seguridad. No olvidemos la desaparición de Jorge Julio López y las amenazas y hostigamientos a los testigos de los juicios. Leer el resto de esta entrada »

Los rostros de los soldados de Malvinas

La Argentina fue arrastrada a la guerra de las islas Malvinas por la última dictadura militar y es necesario reflexionar serenamente sobre su intencionalidad.
La dictadura se enfrentó con crecientes protestas sociales y serias dificultades cuando la represión ya no era suficiente para contenerlas. En su estrategia para consolidar el poder interno buscó una posible guerra con Chile, país bajo la dictadura del general Pinochet. Intento que fue frenado por el papa Juan Pablo II y la intervención del cardenal Samoré, evitando una guerra entre pueblos hermanos.
La dictadura estaba en dificultades por la fuerte campaña internacional que denunciaba las graves violaciones de los derechos humanos, las torturas y la desaparición de personas. La resistencia interna del pueblo estaba creciendo y se lanzó la marcha del 30 de marzo de 1982, que fue reprimida violentamente, provocando cientos de heridos y presos en las cárceles y comisarías de la dictadura militar
El 2 de abril de 1982, las Fuerzas Armadas argentinas toman las islas Malvinas provocando la guerra con Gran Bretaña, que contaba con el apoyo de la OTAN y Chile. Utilizaron un reclamo legítimo del pueblo argentino sobre la soberanía de las islas pero no pensaban en la liberación del colonialismo británico. Manipularon ese sentimiento y clamor, que nace de las raíces de la patria, para fortalecer el frente político interno. Las consecuencias de la derrota de las fuerzas armadas argentinas son conocidas y no es mi intención en esta nota referirme a esa situación.
Las fuerzas militares que decían defender la patria terminaron estaqueando, enterrando hasta el cuello a los soldados, y obligando a sumergirse en aguas heladas a los que salían a buscar alimentos o carneaban una oveja para comer. Violaron los derechos básicos de los soldados, crímenes que deben ser investigados por la Justicia, que desde hace diez años,, tiene bloqueada la causa en Río Grande, Tierra del Fuego, sin que nadie haya sido citado a indagatoria.
Desde la Comisión Provincial por la Memoria fuimos a denunciar la actual militarización británica del Atlántico sur, y a rendir homenaje y orar por los soldados argentinos muertos en la guerra, que están sepultados en el cementerio de Darwin. También presentamos respeto y oramos en el cementerio de San Carlos, donde se encuentran los soldados británicos muertos en la guerra. Al igual que en 1982, cuando hice una campaña internacional contra la guerra y para salvar vidas junto a la premio Nobel de la Paz irlandesa Mairead Maguire, fuimos a decir “no a la guerra, no en nuestro nombre”.
Fuimos a apoyar el convenio entre el gobierno argentino y el británico con la Cruz Roja Internacional para identificar a los 123 soldados argentinos cuyas tumbas no han sido identificadas y llevan grabado en mármol negro: “Soldado argentino, sólo conocido por Dios”. Es un derecho de los familiares saber dónde están sus hijos para honrarlos y hacer el duelo. Por eso dos tercios de las familias dieron su consentimiento dando su ADN para que se pueda identificar a su ser querido.
Los héroes de las Malvinas no son desconocidos, que sólo Dios conoce. Lamentablemente hay grupos, incluso de familiares, que se niegan a que se identifique a los soldados muertos en la guerra de Malvinas. Pretenden justificar lo injustificable, decir que la guerra no fue desatada por la dictadura que oprimía al pueblo, que provocó miles de muertos, desaparecidos, niños secuestrados y desaparecidos. Por lo que el pueblo, aún hoy, sigue buscando verdad, justicia y reparación por el daño hecho.
Honremos a nuestros jóvenes que dieron sus vidas en defensa del derecho del pueblo argentino a la soberanía sobre las islas arrebatadas por los británicos, y que lo hicieron aun a costa del sufrimiento que la dictadura militar les infligía, por no estar preparada para un conflicto como el que ella misma inició, sino para reprimir a su propio pueblo.

*Presidente de la Comisión Provincial por la Memoria.

Publicado en la edición impresa del Diario Perfil. Disponible en línea en: http://www.perfil.com/columnistas/los-rostros-de-los-soldados-de-malvinas.phtml

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