A 35 años del Premio Nobel de la Paz a Adolfo Pérez Esquivel

El 10 de diciembre de 1980, hace 35 años, en pleno contexto de dictaduras en Argentina y America Latina, un activista de la no violencia que arriesgó su vida, sufrió cárcel y torturas luchando, y creando una organización latinoamericana de defensa de los derechos humanos y de los pueblos; fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, mostrándole al mundo las atrocidades que ocurrian en nuestro continente y asestándole un duro golpe a las dictaduras latinoamericanas.

Ese luchador argentino, Adolfo Pérez Esquivel, no recibió la distinción a título personal sino en nombre de todos los pueblos latinoamericanos, de los campesinos, los obreros, los indigenas, los jóvenes y de todos los que luchan incansablemente por construir una nueva sociedad.

Por su continua e incansable lucha colectiva por la justicia, la igualdad, la democracia y todas las causas populares de Nuestra América y del mundo, fue homenajeado por el Servicio Paz y Justicia y muchos compañeros en la Iglesia de la Santa Cruz, y recibió saludos de las otras sedes nacionales de la organización que preside.

Pérez Esquivel sintetizó “En todos los rincones del continente en donde estuve siempre encontré una sonrisa. Si hay una sonrisa hay una esperanza porque hay capacidad de lucha. Pasamos por muchas angustias y debemos evitar la desesperanza, no podemos defraudar a la memoria, hay que tener el coraje de seguir construyendo en nombre de los 30000 detenidos desaparecidos, que nunca se fueron porque nos siguen dando ánimo”.

Entre los mensajes de celebracion y reconocimiento que recibió el Premio Nobel de la Paz en el día internacional de los derechos humanos, se destacó el de su Santidad, el Papa Francisco:

“Querido Amigo:

En estos días se cumplen 35 años de la concesión del Premio Nobel de la Paz. Quiero por ello hacerte llegar mi felicitación y afecto más sincero.

Recuerdo con alegría tus palabras en aquella ocasión: ‘Mi voz quiere tener la fuerza de la voz de los humildes. La voz que denuncia la injusticia y proclama la esperanza en Dios y en la Humanidad’. Muchas cosas han cambiado desde entonces, sin embargo, tu compromiso y tu entrega por los pobres no han dejado de crecer con el tiempo. Sé bien cuanto esfuerzo y sufrimiento te ha costado tu servicio a la paz y a la convivencia, pero también conozco la alegría de tu corazón al dar voz a los más pobres y humildes. Y el tiempo te ha dado la razón.

Gracias, querido amigo, por tu testimonio y tu entrega. Que el Señor te bendiga y la Virgen santa te cuide.

Fraternalmente,

Francisco” 

También contó con el saludo del Secretario General de la UNASUR, el ex Presidente Ernesto Samper: “No hay oportunidad buena que él pierda para hacer sentir su voz, su deseo de que el mundo y suramérica vivan en Paz. El reconocimiento no sólo fue a una época sino a toda una vida de compromiso con un tema tan fundamental para UNASUR, como es que preservemos esta región del mundo como un ‘oasis de paz’ en medio de un mundo azotado por guerras de todo tipo”.

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