Hiroshima y Nagasaki. A 70 años de la Bomba Atómica sobre la humanidad. (Esp. / Fran.)

Hiroshima, es la memoria trágica de ese 6 de agosto de 1945, a las 8.15 hs  cuando el mundo fue sacudido por la violencia extrema de la guerra e inaugura la época nuclear, cambiando el pensamiento y vida de  la humanidad

Pasaron 70 años del horror de miles de víctimas inocentes, pero aún hay quienes buscan justificar lo injustificable de las razones, de la “razón armada” cuando Henry Truman, ordena arrojar la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki y sus consecuencias perduran en el presente.

Cada vez que llego a Japón necesito ir a Hiroshima, recorrer sus calles, ver los miles de rostros que llegan de diversas partes del mundo en el Parque Monumento de la Paz, que se levanta como testimonio que el mundo no puede volver a caer en tanta crueldad y degradación; es una necesidad interior de unirnos en la oración junto a otras creencias, con otros pensamientos y corazones que buscan la Paz.

Tengo presente en el tiempo al encuentro con el Padre Estanislao, ermitaño de la Abadía de Monserrat, que sintió el llamado de Dios en el desierto de Jerusalém y partió rumbo a Hiroshima y dedicó su vida orando por el pueblo japonés y la humanidad.

Necesitamos el silencio interior, y la oración compartida en comunidad, ese momento de unidad espiritual con el hermano ermitaño Estanislao, de hermanos y hermanas, budistas, cristianos, judíos, islámicos que oran y unen sus espíritus en bien de la Paz.

Necesitamos escuchar las voces de los profetas y trabajadores por la Paz que construyen día a día la esperanza de un nuevo amanecer y saber que no todo está perdido.

El horror desatado sobre Hiroshima y Nagasaki se extendió en el mundo dejando sus heridas abiertas. Los gobiernos, las ambiciones del poder dominación marcan el olvido  y la indiferencia, ignoran lo vivido y vuelven a generar nuevos conflictos y guerras; provocan genocidios en distintas regiones de la tierra incrementando otras guerras silenciosas, como el hambre, la pobreza, la violencia desatada contra la Madre Tierra que daña la Casa Común del  planeta

No podemos olvidar, debemos ser testigos de la memoria y creo que esta nota  escrita en el año 2010, tiene vigencia y es un aporte a la reflexión sobre el camino a seguir. Saber que, somos responsables de nuestro propio destino, lo que sembramos recogemos.

Un abrazo de Paz y Bien

Adolfo Pérez Esquivel

Buenos Aires, 4 de abril del 2010

En mis viajes a Japón, muchos pensamientos y sentimientos vuelven a mi mente y corazón, Hiroshima es uno de esos lugaresen el mundo que necesito volver y poder comunicarme con aquellos seres que no están físicamente, pero permanecen en la memoria de la vida y renacen en los cerezos en flor, en tiempos sin tiempo, en  caminos  de la vida que sienten la impermanencia, en que todo pasa, en lo fugaz de la vida y la muerte, de todo el universo, desde cada lugar, es como en los arrabales de la conciencia bordeando la vida y el espíritu, donde la primera víctima de todas la guerras es la Verdad, a la que los poderosos han sacrificado.

Las nuevas generaciones en su ir por el mundo buscan descubrir lo ocurrido en las miradas, en los túmulos que guardan los cuerpos, en la memoria y las huellas dejadas en los caminos de miles de vidas  y esperanzas truncadas.

El tiempo transcurre en la inmovilidad del Ser, estamos frente al misterio insondable de Dios y el Universo.

La vida ha dejado marcas imborrables, los ancestros legaron la memoria y el dolor y dejaron paso a la esperanza, a la resistencia que lleva a cambios profundos en la vida, preservando la memoria, su identidad, el cordón de plata que une el pasado y el presente. Hiroshima se entrelaza en el ayer y el hoy; pareciera que nunca fue el escenario de la tragedia que vivió y que duele en la conciencia y vida del pueblo japonés y surgen preguntas sin respuestas- ¿Cabe preguntarse si al mundo le importa las lágrimas de los oprimidos?

Llegar al lugar se sienten el silencio interior en la brisa del aire, a la orilla del río Motoyasu, que abrazó miles de muertes y con ternura las llevó a la mar, donde el Uno respira sin ningún soplo y donde detrás del caos y la violencia, está alguien que está ordenando y restableciendo la armonía, donde la vida transcurre en la inmovilidad del tiempo.

Desafiante se eleva y permanece la cúpula descarnada y las voces de generaciones que partieron, sin irse y permanecen en el camino y destino de Hiroshima

No puedo olvidar el encuentro con el pequeño grupo de mujeres sobrevivientes de Hiroshima, los años han pasado y sus cuerpos quedaron marcados por el dolor; con sencillez y dignidad decidieron transmitir la memoria que comparten con los peregrino, explican su niñez cuando el infierno de la bomba estalla y todo desaparece dejando sólo dolor y muerte y su desesperación buscando a sus padres, a sus hermanos, a amigos, que no encontraron. Con las mujeres niñas- ancianas-recorrimos cada túmulo, la estructura de la cúpula de acero descarnada, epicentro de la bomba que estalla a 600 metros de altura y permanece como testimonio de la locura de toda guerra.

En el camino las mujeres dejan en cada túmulo un vaso con agua, en memoria de aquellos que continúan sedientos del impacto de la bomba y sienten en la ausencia de los tiempos la necesidad que la humanidad escuche su clamor y  beban en la memoria del pueblo.

Son muchos los interrogantes y las preguntas sin respuesta.

¿Cómo fue posible tanta crueldad desatada sobre la ciudad de Hiroshima, la muerte de mujeres y niños no combatientes?- ¿Cómo puede ser que  el día 9 de agosto, arrojan la segunda bomba sobre la ciudad de Nagasaki?-

En el vuelo mortal del Enola Gay, un bombardeo Boeing B-29, resuenan esas palabras en el mundo, cuando el piloto al ver las consecuencias del impacto de la bomba dice: “ Dios mío, qué hemos hecho?

En el museo de Hiroshima me encontré con “La Sombra en la Piedra”, testigo de la masacre de la bomba, cuando un ser humano se desintegra y queda su sombra grabada en la piedra como un negativo fotográfico. Sombra que permanece y observa en el tiempo el camino recorrido de jóvenes, delegaciones del mundo que llegan para saber, conocer, sentir, rendir homenaje en aquellos que ya no están, recordar para que nunca más vuelva a ocurrir

“La Sombra en la piedra” es conciencia de la humanidad; puede sentir y ver florecer los cerezos, puede ver a los jóvenes que abren su esperanza en la vida.

Puede sentir a aquellos que han sobrevivido y recorren los mismos caminos de entonces y reencontrarse con las voces del silencio y sus seres queridos en el río que fluye, recordando que una gota de agua, es todo el río que guarda el dolor y la memoria en el devenir del tiempo, sin tiempo

Hiroshima, río de vida que nace de la muerte en la impermanencia del devenir de la humanidad

En el tiempo he escrito varios relatos y conversaciones con las sobrevivientes que aún buscan encontrar respuesta: ¿por qué? en Hiroshima. ¿Por qué, el dolor y la angustia de la muerte aprisionó la vida miles de niños, mujeres, ancianos, jóvenes a quienes les robaron la vida y la esperanza

Los responsables buscan palabras, discursos para justificar lo injustificable; han sellado y robado la vida de miles de seres humanos en nombre de la sinrazón y continúan acumulando armas nucleares que pueden destruir el mundo y ponen en riesgo nuestra casa común y toda forma de vida planetaria.

¿Será ese el destino de la humanidad?- El ser humano será víctima de si mismo?

Los interrogantes surgen en el pensamiento y conciencia de los pueblos.

Debemos mirarnos en Hiroshima, testigo de ese momento que cambió el curso de la humanidad Las grullas son el mensaje de paz que nos cuestiona e interpela, como la niña que antes de morir quiso dejar su legado, las grullas de la Paz.

Hay quienes ponen en subasta su conciencia y saberes donde se compra y se vende, como los científicos y técnicos al servicio de la muerte y no de la vida.

Esa actitud del no querer ver y comprender está enraizada, procede de la “suspensión de la conciencia”. Lograr la suspensión de la conciencia en masa, en que todos juegan al mismo juego, hacer la guerra; si todos hacen lo mismo la responsabilidad se transforma en irresponsabilidad total.

Thomas Merton señala que: “la mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas. Sin esa limpieza doméstica no podemos empezar a ver. Si no vemos no podemos pensar. La purificación debe empezar con los medios masivos. ¿Cómo?

Hiroshima es la conciencia viva de la humanidad, ha resurgido en la esperanza que otro mundo es posible. La necesidad de las nuevas generaciones de hacer memoria, que debe iluminar el presente, es en el presente donde la humanidad puede construir nuevos caminos y alternativas que hoy necesita la humanidad. No olvidemos que, lo que sembramos recogemos.

Lao Tzu dice:

“Ser grande es seguir adelante

 Seguir adelante es estar lejos

 Estar lejos es volver”

Adolfo Pérez Esquivel

 

Hiroshima y Nagasaki.

70 ans après la Bombe Atomique sur l’Humanité

Hiroshima, c’est la mémoire tragique de cette journée du 6 août 1945 où le monde a été secoué par la violence extrême de la guerre et où a été inauguré l’époque nucléaire qui devait changer la façon de penser et de vivre de toute l’humanité.

70 ans ont passés depuis l’horreur subie par ces dizaines de milliers de victimes innocentes et pourtant, il y a encore des personnes qui essayent de justifier l’injustifiable avec tous les raisonnements possibles et surtout avec la « raison armée » d’Henry Truman lorsqu’il a ordonné de larguer les bombes atomiques sur Hiroshima et Nagasaki avec les conséquences qui en perdurent jusqu’à aujourd’hui.

Chaque fois que je vais au Japon, j’éprouve le besoin d’aller à Hiroshima, de parcourir les rues de la ville, de voir les milliers de visages de ceux qui viennent de toutes les parties du monde jusqu’au « Monument du Parc de la Paix », monument qui s’élève comme un témoignage pour dire que le monde ne peut  à nouveau tomber dans autant de cruauté et de dégradation ; c’est un besoin intérieur de nous unir dans la prière ensemble avec toutes les personnes d’autres croyances et d’autres modes de pensée qui cherchent la Paix de tout leur cœur.

J’ai toujours présente à l’esprit ma rencontre avec le Père Stanislas, ermite de l’Abbaye de Monserrat qui a tout de suite senti l’appel de Dieu, est aussitôt parti à Hiroshima et a consacré toute sa vie à prier pour le peuple japonais et pour toute l’humanité.

Nous avons tous besoin du silence intérieur, de la prière partagée et de ce moment d’unité spirituelle avec le frère ermite Stanislas, avec tous les frères et toutes les sœurs, bouddhistes, chrétiens, juifs et musulmans qui prient ensemble et unissent leurs esprits pour le bien de la Paix.

Nous avons aussi besoin d’écouter les voix des prophètes et de ceux qui travaillent pour la Paix et construisent jour après jour dans l’espérance d’une nouvelle aurore ; nous avons besoin de savoir que tout n’est pas perdu.

Cette horreur déchainée sur Hiroshima et Nagasaki s’est étendue sur le monde entier en laissant encore beaucoup de plaies ouvertes. Pourtant, à cause des ambitions et du pouvoir de domination, les gouvernements font toujours preuve d’oubli et d’indifférence ; ils ignorent ce qui a été vécu et continuent d’engendrer de nouveaux conflits et de nouvelles guerres ; ils provoquent des génocides dans certaines régions du globe et alimentent d’autres guerres silencieuses comme celles de la faim, de la pauvreté et de la violence déchainée contre notre « Mère Terre » ;  ils causent de grands dommages dans la Maison Commune de la Planète.

Nous ne pouvons pas oublier, nous devons être les témoins de la mémoire, rester vigilants et apporter notre réflexion sur le chemin à suivre. Nous devons aussi savoir que nous sommes responsables de notre propre destin : « Nous récolterons ce que nous aurons semé ».

Un « abrazo » de Paix et de Bien

Adolfo Pérez Esquivel.                     Buenos Aires, le 15 août 2015

Translation: Francis Gély

Sígueme en Twitter

Sígueme en Facebook