David Cameron: “Usted bien sabe que este referéndum no tiene legitimidad alguna”

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Buenos Aires, 8 de marzo del 2013

Sr. Primer Ministro de Gran Bretaña
David Cameron

Reciba un saludo fraterno saludo de Paz y Bien.

Una vez más me dirijo a usted para poder establecer un  diálogo y aportar algunas reflexiones, que  permitan alcanzar soluciones al conflicto sobre la soberanía de las Islas Malvinas, entre los gobiernos de Argentina y Gran Bretaña, que lleva 180 años sin solución.

El gobierno argentino ha tratado de abrir instancias de diálogo con el gobierno británico, como diversos gobiernos y organizaciones sociales.

De nuestra parte, entre otras iniciativas,  está la carta firmada en 2012 por 7 Premios Nobel de la Paz solicitando diálogo entre las dos partes tal como lo solicitan las Naciones Unidas. Lamentablemente, cuando fui a presentar personalmente la carta en Londres usted se negó a recibirme, cerrando toda posibilidad de diálogo al igual que sucede con todas las resoluciones de las Naciones Unidas.

En un intento semejante de pretender ocultar la sombra en la oscuridad, su gobierno busca mostrar la imagen de un pueblo malvinense separado del pueblo británico que a su vez rechaza al pueblo argentino. Para esto convoca en este mes de marzo de 2013 a un referéndum en las islas, cuyo objetivo es una supuesta consulta para  determinar si sus habitantes desean confirmarse o no como ciudadanos británicos.

Al día de hoy, uno de cada tres habitantes es militar británico y sólo votarán 1500 residentes que ya tienen ciudadanía británica. Los censos indican que de cerca de 2500 residentes en las Islas (sin trabajadores temporarios y militares británicos), se mantiene constante un 40% de la población proveniente del Reino Unido. Muestra de esto es que la mitad de la Asamblea Legislativa de la Isla son británicos nacidos en Inglaterra que ahora se autoidentifican como isleños defensores de arraigadas tradiciones generacionales.

Usted bien sabe que este referéndum no tiene legitimidad alguna. No sólo porque se trata de población británica implantada a partir de la expulsión de las autoridades argentinas en el Siglo XIX. Sino también porque las Naciones Unidas no decidieron su realización. No participan en su organización y fiscalización. Ni tampoco intervendrán en el más mínimo aspecto del mismo porque no están de acuerdo con sus presupuestos. Por algo el gobierno británico no las ha convocado. Saben que no tienen el apoyo.

Las Naciones Unidas reconocen a las Islas Malvinas como un enclave colonial británico en el Atlántico Sur,  y en sus más de 40 resoluciones vienen  reclamando a los gobiernos de Argentina y Gran Bretaña que dialoguen, posición que muchos países y organismos regionales e internacionales apoyan, menos Gran Bretaña.

Todos sabemos que el resultado de este referéndum no altera en nada la situación jurídica e histórica de las Islas Malvinas. Estas seguirán siendo una colonia británica y los pobladores continuarán siendo británicos.

La Argentina es un país democrático que busca resolver los conflictos existentes a través del derecho nacional e internacional que cuenta, además, con reconocidos avances a nivel mundial en materia de derechos humanos.

Señor David Cameron, la fuerza no da derecho y menos aún cuando busca justificar la base militar instalada en las Islas, violando resoluciones y tratados de desmilitarización y de no proliferación de armas nucleares en el Atlántico Sur,  poniendo en peligro a sus ciudadanos británicos en las Islas y al continente.

El gobierno argentino ha reafirmado la necesidad del diálogo entre los Estados en los foros nacionales, regionales e internacionales, para resolver la soberanía de las Islas Malvinas, por medios pacíficos y no a través de la violencia, responsabilidad que le compete a ambos gobiernos. No se trata de volver sobre caminos transitados de desencuentros e intolerancia.

El pueblo y gobierno argentino insistirán en el reclamo de la soberanía de las Islas a través del derecho internacional, histórico y jurídico.

Más que polemizar sobre los hechos conocidos, se necesita avanzar para construir nuevos caminos, es un gran desafío que todos debemos asumir derribando los muros de la intolerancia; el primer paso  sería encontrar caminos de convivencia y lograr un acercamiento, decisión posible si existe la voluntad política y social de dialogar  para alcanzar la resolución del conflicto y la Paz.

Le reitero el fraterno saludo de Paz y Bien

Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz

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