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Hiroshima y Nagasaky. A 71 años de la Bomba contra la humanidad.

 

Hiroshima es la memoria trágica de ese 6 de agosto de 1945, a las 8.15 hs. El mundo fue sacudido por la violencia de la inauguración de la éra nuclear, cambiando el pensamiento y la vida de la humanidad. Henry Truman, ordenó arrojar la bomba atómica sobre Hiroshima y tres días después sobre Nagasaki, dejando devastación y muerte, con consecuencias dolorosas que perduran en el presente.

Hoy se cumplen 71 años del horror y aún hay quienes buscan justificar lo injustificable de la razón armada.

El horror desatado sobre Hiroshima y Nagasaky se extendió en el mundo, dejando abiertas las heridas en la memoria de los pueblos. La humanidad no puede olvidar los genocidios, holocaustos y las guerras. Debemos ser testigos de la memoria de los pueblos y saber que lo que sembramos recogemos.

En mis viajes a Japón, muchos pensamientos y sentimientos vuelven a mi mente y corazón. Hiroshima es uno de esos lugares en el mundo a los que necesito volver para tratar de comunicarme espiritualmente con aquellos seres que no están físicamente, pero permanecen en la memoria de la vida y renacen en los cerezos en flor, en tiempos sin tiempo, en caminos que sienten la impermanencia, en que todo pasa, en lo fugaz de la vida y la muerte, en todo el universo, desde cada lugar; como en los arrabales de la conciencia bordeando el espíritu, donde la primera víctima de toda guerra es la Verdad que los poderosos han sacrificado, y tratan de ocultar.

Las nuevas generaciones buscan descubrir lo ocurrido en las miradas, en los túmulos que guardan los cuerpos, y en las huellas dejadas en los caminos de vidas y esperanzas truncadas del pueblo japonés.

El tiempo transcurre en la inmovilidad del Ser, estamos frente al misterio insondable de Dios y el Universo.

La vida ha dejado marcas imborrables, los ancestros legaron la memoria y el dolor, y a la vez dejaron paso a la esperanza. A la resistencia que lleva a cambios profundos en la vida, preservando la memoria, su identidad. El cordón de plata que une el pasado y el presente.

Hiroshima se entrelaza en el ayer y el hoy. Pareciera que nunca fue el escenario de la tragedia que vivió y que duele en la conciencia y vida del pueblo japonés y surgen preguntas sin respuestas. ¿Cabe preguntarse si al mundo le importa las lágrimas de los oprimidos?

Al llegar al lugar se sienten el silencio interior en la brisa del aire, a la orilla del río Motoyasu. Río que abrazó en el dolor y el horror a miles de seres humanos muertos y los llevó al mar -dónde no se dejan huellas y donde el “Uno respira sin ningún soplo”-.

Desde dónde miren, está desafiante en su permanencia la cúpula descarnada y las voces de generaciones que partieron, sin irse y permanecen en el destino de Hiroshima.

No puedo olvidar el encuentro con el pequeño grupo de mujeres sobrevivientes de Hiroshima, los años han pasado y sus cuerpos quedaron marcados por el dolor. Con sencillez y dignidad decidieron transmitir la memoria que comparten con los peregrino y las nuevas generaciones, explican lo vivido en su niñez cuando el infierno de la bomba estalla y todo desaparece dejando sólo dolor y muerte y la desesperación de buscar a sus padres, a sus hermanos y amigos.

El tiempo transcurre en la inmovilidad del Ser con las mujeres niñas- ancianas, que nunca dejaron de permanecer y llevarnos al recorrido de cada túmulo, a sentir y ver la estructura de la cúpula de acero descarnada, epicentro de la bomba que estalla a 600 metros de altura y permanece como testimonio de la locura de toda guerra.

En el camino las mujeres dejan en cada túmulo un vaso con agua, en memoria de aquellos que continúan sedientos del impacto de la bomba y sienten la ausencia de los tiempos y la necesidad que la humanidad escuche el clamor del pueblo.

Son muchos los interrogantes y las preguntas sin respuesta.

¿Cómo fue posible tanta crueldad desatada sobre la ciudad de Hiroshima, la muerte de mujeres y niños no combatientes? ¿Cómo puede ser que el día 9 de agosto, arrojaron la segunda bomba sobre la ciudad de Nagasaki?

En el vuelo del Enola Gay, un Boeing B-29, resuenan las palabras del piloto al ver las consecuencias del impacto de la bomba dice: “¿Dios mío, qué hemos hecho?”.

En el museo de Hiroshima, que nace como un santuario, me encontré en el camino con “La Sombra en la Piedra”. Testigo de la masacre de la bomba, cuando un ser humano se desintegra y queda su sombra grabada en la piedra como un negativo fotográfico. Sombra que permanece y observa en el tiempo el camino recorrido de jóvenes, delegaciones del mundo que llegan para saber, conocer, sentir, rendir homenaje en aquellos que ya no están, recordar para que nunca más vuelva a ocurrir.

“La Sombra en la piedra” es conciencia de la humanidad. Puede sentir y ver florecer los cerezos, puede ver a los jóvenes que abren su esperanza en la vida.

Puede sentir a aquellos que han sobrevivido y recorren los mismos caminos de entonces y reencontrarse con las voces del silencio de sus seres queridos, en el río que fluye llevando su dolor y muerte y recordando que una gota de agua, es todo el río que guarda la memoria del tiempo, sin tiempo. Hiroshima es río de vida que nace de la muerte en la impermanencia del devenir de la humanidad.

He escrito varios relatos y conversaciones con las sobrevivientes que aún buscan encontrar respuesta: ¿por qué? La guerra no tiene explicación. Los responsables buscan palabras sin contenido, construyen discursos para justificar lo injustificable. Han sellado y robado la vida de miles de seres humanos en nombre de la sinrazón y los poderosos continúan acumulando armas nucleares que pueden destruir el mundo y ponen en riesgo nuestra casa común y toda forma de vida planetaria.

¿Será ese el destino de la humanidad? ¿El ser humano será víctima de si mismo?

Los interrogantes surgen en el pensamiento y conciencia de los pueblos. Debemos mirarnos en Hiroshima, testigo de ese momento que cambió el curso de la humanidad.

Las grullas son el mensaje de paz que nos cuestiona e interpela, como la niña que sabía que era víctima de la bomba y estaba contaminada por las radiaciones y sin embargo no perdía la esperanza, y antes de morir quiso dejar su legado: las grullas de la Paz.

Hay quienes ponen en subasta su conciencia y saberes que se compran y se venden, como los científicos y técnicos al servicio de la muerte y no de la vida.

Esa actitud del no querer ver y comprender está enraizada, procede de la “suspensión de la conciencia”. La suspensión de la conciencia en masa, en que todos juegan al mismo juego: hacer la guerra. Si todos hacen lo mismo, la responsabilidad se transforma en irresponsabilidad total y elude la culpabilidad.

Thomas Merton señala que: “la mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas”. Sin esa limpieza doméstica no podemos empezar a ver. Si no vemos no podemos pensar. La purificación debe empezar con los medios masivos.

Hiroshima es la conciencia viva de la humanidad, ha resurgido en la esperanza que otro mundo es posible. La necesidad de las nuevas generaciones de hacer memoria, que debe iluminar el presente, y saber que es en el presente donde la humanidad puede construir nuevos caminos y alternativas que hoy necesita la humanidad.

Por eso Lao Tzu dice:

“Ser grande es seguir adelante
Seguir adelante es estar lejos
Estar lejos es volver”

Adolfo Pérez Esquivel

 

 

Bicentenario de la Independencia Nacional: Soberanía o dependencia

Mañana se conmemoran en Argentina los 200 años de la declaración de su Independencia del imperio español. En el tiempo transcurrido hubo muchas luces y sombras en el caminar de nuestros pueblos, en sus luchas y esperanzas por mantener y reforzar la independencia y la soberanía.

Es imperioso recordar el reclamo del general José de San Martín al Congreso reunido en Tucumán para que se declare la independencia de España, cuando en Europa volvían a soplar los vientos de una restauración conservadora de la mano de la Santa Alianza y los intentos de recuperar las colonias pérdidas para los borbones. La decisión emancipadora de los patriotas de Tucumán, contrasta hoy en día con nuevas restauraciones conservadoras de servilismo colonial. Así vemos al presidente Gunga Din invitar al rey Juan Carlos a los actos de nuestro Bicentenario y al ministro de Economía pedir perdón a los empresarios españoles por las estatizaciones de YPF y Aerolíneas Argentinas, cuando éstos fueron responsables de la falta de inversiones y vaciamiento de esas empresas y hasta algunos de sus ex gerentes están presos.

La situación actual enciende luces preocupantes. Los gobiernos neoliberales en el continente, como el de Argentina, quieren dejar de lado el Mercosur para establecer acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, ingresar en la Alianza para el Pacífico y aceptar el Tratado del Trans-Pacífico –TPP– que promueve EE.UU., en suma, pretenden de- senterrar el ALCA.

Los condicionamientos que implican estos tratados conspiran contra toda política soberana de nuestros pueblos, dado que proponen una integración asociada a las transnacionales, que son ampliamente favorecidas con la liberalización de las transacciones comerciales y financieras. Además de otorgarles numerosos beneficios para asegurar mínimos riesgos en la inversión y máximas ganancias para sus casas matrices.

Las condiciones leoninas de sometimiento y subordinación que imponen estos tratados son a cambio de nada o de muy poco. Para estas políticas neoliberales, el trabajo es una mercancía y por lo tanto un costo a minimizar. Las políticas internas no contemplan desarrollos propios en materia de investigación y desarrollo, bienes de capital, ni favorecen las medianas y pequeñas empresas, ni la agricultura familiar, ni la redistribución de ingresos y los mercados internos.

Hagamos memoria sobre lo ocurrido hace tan sólo 10 años. Aquella gran movilización en Mar del Plata donde los movimientos sociales de distintos pueblos latinoamericanos nos congregamos para decirle NO AL ALCA, el Tratado de Libre Comercio que pretendía imponer EE.UU.. El rechazo fue contundente y se reafirmó el derecho de autodeterminación de los pueblos, cuando se encontraban reunidos los presidentes de América latina y el entonces presidente de los EE.UU. George Bush.

Además del TPP, para excluir a China del área de libre comercio, EE.UU. promueve hacia el Este el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), para excluir a Rusia. La sumisión a la geopolítica de EE.UU. nos llevará irremediablemente a destruir la capacidad productiva y desarrollo de nuestros países en favor de los grandes centros del poder, agudizando los conflictos y las desigualdades, debilitando las instituciones y entregando nuestra soberanía aún más. Nos llevarán a la re-colonización de nuestros países, para volver a llevarse nuestros bienes y recursos naturales.

El TPP, el TTIP y el TiSA son tres tragedias para la humanidad, la prueba de esto es que están siendo negociados en secreto a espaldas de los pueblos. Lo poco que sabemos fue filtrado por Wikileaks confirmando la gravedad de estos acuerdos: las empresas estarán protegidas de las leyes nacionales y quedarán libres de sanciones.

Hagamos memoria. La historia ha confirmado en demasiadas ocasiones, que las empresas multinacionales no vienen a desarrollar la vida de los pueblos, vienen a explotar, a saquear los bienes y recursos. Así como también ha confirmado que la deuda externa que ofrecen los organismos multilaterales y las potencias buscan convertirla en la “deuda eterna” que les permita condicionar y disuadir toda búsqueda de soberanía, mientras los pueblos deben pagarla con desempleo y hambre.

El gobierno de Cambiemos privilegia la alianza con los EE.UU. y se aleja de los acuerdos regionales, como el Mercosur, la Unasur y la Celac. Así lo demuestra el repudiable apoyo al golpe blando en Brasil y el viaje que hizo a Chile como observador en el encuentro de la Alianza del Pacífico. A 200 años de la Independencia Nacional, el gobierno de Macri nos lleva nuevamente a la recolonización, y estos primeros seis meses de gobierno son sólo una muestra. Todas las flores fueron para los poderosos y para el pueblo sólo hubo pobreza, despidos, ajuste y represión.

La defensa de la autodeterminación de los pueblos y la integración regional, va más allá de los gobiernos de turno. Los pueblos no podemos ser espectadores de las políticas impuestas, somos protagonistas con derecho a confrontar los actos que nos vulneran para que se respeten nuestros derechos. La Independencia hoy significa más que nunca democracia participativa e igualdad, si queremos construir un país libre y soberano, debemos fortalecer las alianzas regionales como sucedió hace 200 años en la Patria Grande, exigir el fin de las negociaciones secretas del TPP y TTIP. Mientras tanto, los movimientos populares enfrentaremos estas amenazas como se hizo contra el ALCA hasta derrotarlos. No olvidemos que la soberanía no se regala, se construye.

Por Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz.

Publicado en el diario Página/12 el día 8 de julio de 2016: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-303732-2016-07-08.html

Adiós mango ingrato te vas y me dejas pato

 

Haciendo memoria recordé que hace unos años en la verdulería del barrio, me dieron de vuelto un billete de 2 pesos, moneda nacional de curso legal”. que tenía escrito con bolígrafo una frase que decía: “Adiós mango ingrato te vas y me dejas pato”; lo conservé durante varios años.

No resulta fácil vivir en este país donde “con la promesa del futuro sacrifican el presente”, y donde el mango ingrato se va y nos deja pato.

El peligro está latente. A seis meses del gobierno de Cambiemos nos preocupa que no hay una flor y eso es grave. La política de Cambiemos prioriza el capital financiero por sobre la vida del pueblo. La promesa electoral de “Pobreza 0” se convirtió en la política de “Impuestos 0” para los ricos, mientras no para de crear millones de nuevos argentinos empobrecidos, y veta la ley antidespidos para continuar fomentando más despidos.

El gobierno no encontró al país tan enmarañado como dice que lo encontró, y sus flamantes acusaciones de corrupción offshore no tienen nada que envidiarle al anterior. Se decidió al pago de la deuda externa y eterna, inmoral e injusta a los “fondos buitres”, que compraron por nada y quieren todo. Y además ya contrajo de una vez una cantidad exhorbitante de deuda externa. Como no se ha conocido nunca en nuestra historia.

También indigna ver como desfinancian universidades y cierran centros educativos como las orquestas juveniles. Era un avance y orgullo nacional e internacional, que los chicos aprendisen música que les permitiese integrarse y soñar con un mundo mejor y hacerlo realidad. La decisión de dejar a más de 3 mil docentes sin trabajo y silenciar las orquestas en el país, es silenciar el alma y la esperanza de más de 20 mil chicos y chicas.

La gran inversión de un país es la educación como práctica de la libertad, de la conciencia crítica y valores, los profesionales, científicos, técnicos, artistas y trabajadores deben ser apoyados por el Estado.

Como si fuera poco se silencian voces de medios de comunicación y periodistas que pueden ser discordantes con el gobierno. Nos llevan a lo peor del pensamiento único. Hay que tener presente que la riqueza de los pueblos es la diversidad y no la uniformidad. El pueblo no puede someterse al monocultivo de las mentes, ya pasamos eso y es necesario recordar que en los monocultivos no hay pájaros, abejas, mariposas, sapos porque han matado la biodiversidad.

Estamos en un país donde siempre se comienza y nada se termina. No es cierto que lo que hizo el gobierno anterior no sirve para el gobierno actúal. No todo lo que hizo el gobierno anterior fue negativo, hay que separar la paja del trigo.

La democracia es un camino a construir con la participación del pueblo que es el gran maestro y constructor de la historia.

Adolfo Pérez Esquivel

Los desaparecidos en el mar Mediterráneo

Las pateras navegan sin rumbo en el Mediterráneo sin horizontes ciertos, a bordo cientos de personas tienen un objetivo común: huir de la guerra, del hambre, la miseria, de las bombas y atentados que los acosan día y noche sin piedad. El miedo, la angustia los lleva a lanzarse al mar en un viaje riesgoso con destino incierto, la brújula señala el rumbo de la tragedia humana, el dolor y sufrimiento de horizontes inalcanzables.

Europa y potencias como EEUU, Canadá y Australia no saben, no quieren, enfrentarse al drama que ellos mismos desataron. No reconocen que fueron los artífices de las guerras en el Oriente Medio, que son los responsables de armar grupos de combatientes insurgentes para utilizarlos en su propio interés económico, estratégico y político en la región.

Los grandes centros del poder, con el complejo industrial militar, buscan afirmar su hegemonía mundial y utilizan la violencia y todos los medios posibles, como las drogas, para financiar las guerras y manipular la vida de los pueblos.

Las invasiones contra Irak, Afganistan, Siria y Libia, la interminable colonización de Israel a Palestina, vienen provocando los mal llamados “daños colaterales”, mientras las potencias responsables ignoran y justifican lo injustificable.

Al iniciar la década los pueblos árabes se pusieron de pie, asumieron la resistencia, y reclamaron sus derechos a la democracia, autodeterminación y soberanía. Fueron momentos de esperanza para la humanidad.

Ese caminar fue frustrado por el intervencionismo militar de las grandes potencias, que buscaron apropiarse de los bienes y recursos de los pueblos, y derrumbaron sus esperanzas y esfuerzos convirtiendo la “primavera” en un “infierno árabe”, donde el horror no tiene límites y lleva a miles de personas a huir de sus tierras dejando sus pertenencias y afectos.

Más de 10 mil personas desaparecieron en el Mar Mediterráneo, sólo queda el olor a muerte y la desesperación de seres humanos, de rostros y miradas que no alcanzarán a ver horizontes de vida. Hay miles de voces silenciadas en las profundidades del mar, donde no se dejan huellas.

Mientras, los gobiernos responsables de las guerras buscan justificar para discriminar, expulsar, levantar muros y encerrar a los refugiados en islas como si fueran leprosos y seres indeseables. Cierran sus puertas y sus oídos a quienes piden Misericordia.

Entre esas voces se siente la fuerza y testimonio del Papa Francisco junto a los más pobres y necesitados. Como sus palabras van acompañadas de hechos, viajó a la Isla de Lampedusa, Italia, y en Lesbos, Grecia, para acompañar a los refugiados. Así como también los recibió en el Vaticano y les dió cobijo.

Argentina está aceptando 3000 refugiados para colaborar en estas tareas solidarias necesarias. Pero si no hay voluntad política y decisión de las grandes potencias de encontrar alternativas para poner fin a las guerras en la región, las muertes y sufrimiento de los pueblos aumentarán generando una escalada de guerras con consecuencias imprevisibles. El mar Mediterráneo se está transformado en la fosa común de miles de refugiados y en el mar no se dejan huellas.

Es urgente que la comunidad internacional, la ONU, el Parlamento Europeo, y países como EEUU, Rusia y China actúen con mirada humanitaria para detener la violencia en la región.

La Paz no es pasividad ni ausencia del conflicto, es una dinámica permanente de relaciones entre las personas y los pueblos. Es urgente que la comunidad internacional deje de ser espectadora y se asuma como protagonista, que su voz se escuche y reclame terminar con las guerras e invasiones que afectan al Medio Oriente, para terminar con este drama que nos duele a todos y todas.
Adolfo Pérez Esquivel

Publicado en Il Manifesto: http://ilmanifesto.info/i-desaparecidos-nel-mediterraneo/

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